Sí se adoctrina en los libros de texto. Un análisis de Vera-Cruz Miranda

Desde ciertos sectores se niega la existencia de adoctrinamiento dentro de las aulas catalanas, a pesar de que constan numerosas pruebas de que sucede justamente lo contrario. Hace varias semanas presentamos un informe, elaborado por el sindicato AMES, sobre el adoctrinamiento en los libros de texto de Geografía e Historia que se utilizan en los colegios catalanes en los cursos de segundo, tercero y cuarto de la ESO de este año.

La conclusión a la que se ha llegado es que efectivamente la información de los libros de historia en Cataluña está tergiversada, manipulada y, en ciertos casos, también silenciada.

Se han analizado dieciséis libros de texto de diferentes editoriales, más de cien páginas en donde se detalla cada uno de los casos de manipulación histórica encontrados. Por supuesto, no existe el mismo nivel de adoctrinamiento en todos ellos, pero en la mayoría se dan unos componentes comunes que no deberían estar presentes porque la historia debe tratarse con objetividad y no puede explicarse de manera troceada como se acostumbra.

En estas líneas solamente vamos a hacer un pequeño esbozo de lo que se puede encontrar en el informe; por eso animo a leerlo ya que sorprende el alto grado de manipulación del relato histórico que corre por los libros con los que estudian nuestros hijos.

En primer lugar todos los libros presentan una extensión mayor y desproporcionada sobre historia de Cataluña, un 80% del contenido, mientras que el resto desarrolla la historia de los demás reinos peninsulares. Teniendo en cuenta que, según la ley, los contenidos deberían ser de España y Europa, sería milagroso que los alumnos catalanes, siguiendo el relato de los libros de texto, pudieran adquirir una visión global de la historia de España con este reparto de los contenidos.

A lo máximo que puede aspirar el alumnado es a creerse que Cataluña tiene una historia propia, en la que apenas interactuó con los demás reinos de la Corona de Aragón, como si se tratara de un territorio autónomo a todos los niveles. Esta desproporción en los contenidos ya supone una tergiversación, puesto que solamente se puede obtener una visión sesgada de nuestra historia.

La dedicación casi exclusiva a la historia de Cataluña viene acompañada de la utilización de una terminología propia del relato histórico nacionalista cuyos orígenes datan del siglo XIX y nacieron con una intencionalidad meramente política. Por ello se repiten términos como “estado” o “nación” en unos tiempos donde no existían, tal y como los conocemos actualmente. Así podemos leer frases tan incoherentes como “es va reconèixer legalment la independència de Catalunya” en el siglo XIII o “com si es tractès d’un estat independent” en la Edad Media, que no dejan ninguna duda de su pretensión.

Por supuesto, uno de los términos más repetidos es el de la inventada “Corona catalanoaragonesa” en lugar de utilizar el de “Corona de Aragón” como conjunto de reinos bajo la potestad del soberano aragonés. Este término lleva implícito la aceptación del “reino de Cataluña” y produce disparates tales como los “reyes de Cataluña-Aragón”. Ahora Carlos I de España pasa a ser Carlos I de Cataluña-Aragón.

Este último ejemplo pone de manifiesto otro elemento que se repite constantemente: la fobia a utilizar la palabra “España”. Esto obliga a realizar ciertos malabarismos para evitar su uso y reemplazarlo por “monarquía hispánica” o “Estado español” llegando a protagonizar incongruencias en los mapas al no utilizarse el nombre del país, mientras sí se habla de Francia o de Alemania.

No obstante, la palabra “España” se emplea cuando se pretende marcar algún aspecto negativo, igual que “Castilla” que se muestra como cruel en la conquista de América. Y de ahí se presenta la Guerra de Sucesión como una guerra entre Castilla y Cataluña en lugar de explicar la realidad del conflicto que no era más que un problema sucesorio por el trono de España.

Asimismo, en la parte de Geografía se emplea el término “España”, pero siempre junto al de “Cataluña” como si se trataran de dos entidades totalmente diferentes, así se estudia “la población de España y Cataluña”, sin incidir en ningún momento en que Cataluña forma parte de España.

Estos son unos brevísimos ejemplos de tergiversaciones, falsedades y manipulaciones encontradas en los libros de texto, pero negar adoctrinamiento es negar una realidad existente. Desde el año 2002 los libros de texto no necesitan autorización previa por parte de la Administración, de manera que no se revisa su contenido. Por ello, exigimos que se recupere la autorización previa para cualquier libro de texto o material didáctico utilizado en los centros educativos, además de mecanismos para controlar que sólo se enseñe lo que está establecido por las leyes generales de educación.

El Ministerio es cómplice de lo que sucede en nuestras aulas, puesto que lo permite, ya sea por no querer darse cuenta o por desconocimiento. La educación es un tema serio y se debe explicar la misma historia a todos los alumnos españoles.

¿Cómo es posible que tengamos diecisiete maneras diferentes de explicar la historia en este país? ¿Cómo es posible que según el lugar de nacimiento tengas la suerte, o la desgracia, de estudiar una historia manipulada o no? Ya es hora de que todo esto cambie, pues llevamos muchos años aguantando.

(El informe completo se encuentra en www.ames-fps.com/)

Vera-Cruz Miranda, doctora en Historia

no recibe subvenciones de la Generalitat de Catalunya ni de otros organismos públicos.
Si quieres leer nuestras noticias necesitamos tu apoyo.

DONA

Recibe las noticias de elCatalán.es en tu correo