Pedro Sánchez ha vuelto a recurrir a la memoria histórica como salvavidas político en un momento de máxima fragilidad. Coincidiendo con el aniversario del 23-F, el presidente ha anunciado la desclasificación de documentos sobre el golpe de Estado, un movimiento que desde las filas de Esquerra Republicana no han tardado en calificar como una simple «maniobra de distracción». Para los republicanos, el líder socialista se ha sacado este anuncio «de la chistera» con el único fin de desviar la atención de sus evidentes problemas de gestión y liderazgo.
La secretaria general de ERC, Elisenda Alamany, ha sido la encargada de poner voz al escepticismo de su formación. En una entrevista en RNE, Alamany ha vinculado este anuncio con el reciente portazo de Oriol Junqueras a los presupuestos catalanes. El líder de ERC advirtió este fin de semana que no se dan las condiciones para negociar ante la falta de avances con la Moncloa en materia de IRPF, dejando al Ejecutivo central en una posición comprometida.
Aunque la publicación de los archivos será «bien recibida» por los republicanos, el tono utilizado ha sido de profunda ironía. Alamany ha recordado que estos documentos llegan con 45 años de retraso, un desfase temporal que, a su juicio, retrata la verdadera naturaleza del Estado.
La crítica de ERC no se limita a la oportunidad política, sino que ataca la estructura misma de la democracia española. Alamany ha manifestado que no alberga demasiadas esperanzas en que esta desclasificación contribuya realmente a la «democratización del Estado».
En las redes sociales, el tono ha sido incluso más mordaz. A través de una publicación en X, Alamany ha ironizado sobre el hecho de que sea noticia desclasificar información casi medio siglo después de los hechos. Para la dirigente republicana, este retraso es, en sí mismo, un «buen indicador de la calidad democrática» de España, señalando la falta de transparencia como una enfermedad crónica de las instituciones estatales.
El movimiento de Sánchez busca, sin duda, contentar a sus socios de investidura con gestos simbólicos ante la incapacidad de ofrecer acuerdos materiales tangibles. Sin embargo, el análisis de ERC demuestra que el comodín del pasado ya no surte efecto en el complejo tablero actual. El independentismo parece haber aprendido que las promesas de transparencia son el refugio habitual del Gobierno cuando las cuentas no salen.
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.

















