Ángeles Ribes y Sergio Fidalgo participaron en el ‘Ho tornarem a fer’ de esta semana comentaron las negociaciones entre la ERC y la CUP para presentar una candidatura conjunta para las elecciones generales. Uno de los negociadores de los antisistema fue Pau Juvillà, que fue inhabitado para cargo público gracias a una denuncia de Ribes, ya que puso símbolos partidistas – lazos amarillos – en la fachada del edificio del Ayuntamiento de Lérida durante una campaña electoral, y desobedeció la orden de retirarlos.
«La CUP quiere volver al parlamento del Estado que según ellos les reprime. Y van de la mano de ERC, para aprovechar si Silvia Orriols cumple su palabra de no presentarse a las generales y pescar en las aguas revueltas del separatismo con un Junts en crisis», comentó Ribes.
Y añadió que «pero es muy posible que esta estrategia no funcione, tanto por si Orriols se acaba presentando a las generales para rematar a Junts como por el proyecto de Rufián de reunir a todas las izquierdas, porque a saber cómo afectaría al electorado catalán. Recordemos que la dirección de ERC ha desautorizado esta iniciativa de Rufián».
Sobre la inseguridad que vive Lérida, que ha tenido un triste episodio en la pelea multitudinaria que ocurrió hace unos días en el casco histórico entre dos bandas, ha recordado que «el centro está muy degradado, y la zona en la que se produjo el enfrentamiento alberga a un mercadillo ilegal con productos de dudosa procedencia, lo que facilita este tipo de peleas».
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