El PSC ha decidido cerrar filas de manera incondicional con la Moncloa ante la acumulación de escándalos de corrupción. Los socialistas catalanes no buscan explicaciones ni asumen responsabilidades políticas. Al contrario, han optado por activar el manual de la resistencia y rebajar la acción de los tribunales a una simple estrategia de acoso.
El encargado de verbalizar esta postura ha sido Ferran Pedret, presidente del grupo del PSC en el Parlament. El dirigente catalán, en una entrevista en Ràdio 4, no ve indicios de delito en la acumulación de causas abiertas. Para el socialismo catalán, las investigaciones del caso Leire, el caso Koldo o la imputación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero son solo piezas de un mismo engranaje.
Pedret ha recurrido al clásico enemigo externo para justificar la delicada situación judicial de su partido. Según su tesis, existe una operación multidimensional diseñada por la derecha política, financiera, mediática y judicial. Este argumento, habitual en los sectores más radicales de la coalición de gobierno, busca restar total legitimidad a los jueces encargados de las instrucciones.
Para internacionalizar el agravio, el PSC compara la situación de Pedro Sánchez con la de otros líderes internacionales. Pedret ha equiparado las investigaciones en España con los procesos sufridos por Lula da Silva en Brasil o António Costa en Portugal. Con este paralelismo, el socialismo intenta instalar la idea de que la justicia española actúa por motivaciones puramente políticas.
La posición de Pedret roza la contradicción cuando se analiza el caso Leire. La investigación apunta a una presunta trama para boicotear la acción de la justicia utilizando fondos del propio PSOE. El portavoz catalán reconoce que le cuesta mucho creer en estos indicios, obviando que es la propia investigación policial y judicial la que aporta los datos sobre la mesa.
El blindaje de los socialistas catalanes se extiende también a la figura de José Luis Rodríguez Zapatero. El expresidente español ha sido imputado en el marco del caso Plus Ultra por presuntos delitos de tráfico de influencias y corrupción. Para el PSC, estas acusaciones simplemente no cuadran y defiende al exmandatario como un referente indiscutible del proyecto.
Esta defensa a ultranza evidencia el nerviosismo que se vive en las filas del socialismo. La acumulación de causas judiciales ya no es un problema periférico, sino que toca directamente al núcleo duro del sanchismo y a su pasado reciente. La respuesta del PSC demuestra que el partido prioriza la supervivencia política de su líder antes que la regeneración.
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