El Gobierno de Pedro Sánchez vuelve a exhibir su debilidad en política exterior y su falta de compromiso con la seguridad internacional. El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, ha descartado tajantemente que España participe en cualquier operación militar para escoltar buques mercantes en el estrecho de Ormuz. Esta decisión se produce en un momento crítico, con la tensión al límite en Oriente Medio y la estabilidad del transporte marítimo en jaque.
Albares ha cerrado la puerta a ampliar el mandato de la misión ‘Aspides’ de la Unión Europea, creada originalmente para actuar en el mar Rojo frente a los ataques de milicias insurgentes. La propuesta de extender esta protección a Ormuz fue planteada por la alta representante de la UE, Kaja Kallas, pero Madrid ha respondido con un «no» rotundo. El ministro socialista prefiere el inmovilismo mientras nuestros socios europeos buscan soluciones ante el bloqueo comercial.
Con un tono marcadamente ideológico, el titular de Exteriores ha afirmado que la postura militar «nunca trae democracia ni estabilidad». Para el Ejecutivo del PSOE, la solución pasa exclusivamente por la «desescalada» y el «diálogo», conceptos que suenan vacíos cuando los misiles amenazan las rutas comerciales. Esta retórica del «no a la guerra» parece más una concesión a sus socios de coalición que una estrategia de Estado seria.
Albares insiste en que la misión ‘Aspides’ ya cumple sus funciones y se niega a dotarla de más barcos para enviarlos a una zona tan conflictiva. Desde Bruselas, el ministro ha exigido que cesen los bombardeos sobre todos los países de la región, equiparando en la práctica a agresores y agredidos. Mientras tanto, la inseguridad en el estrecho de Ormuz sigue aumentando, afectando directamente a los costes de importación que sufren los españoles.
Esta actitud de España genera un profundo malestar en las instituciones europeas, que esperaban una respuesta unida frente a las amenazas globales. Mientras el PSC en Cataluña lidia con sus propios problemas financieros en la Generalitat por la inestabilidad en Irán, el Gobierno central opta por esconderse tras la diplomacia de salón. La falta de liderazgo de Sánchez deja a España aislada en un escenario internacional cada vez más complejo y peligroso.
Para el Gobierno socialista, cualquier despliegue militar se percibe como un riesgo electoral antes que como una responsabilidad internacional. Esta postura perjudica la imagen de España como socio fiable dentro de la OTAN y la Unión Europea. La negativa de Albares es, en el fondo, una muestra de la irrelevancia a la que el PSOE está condenando la política exterior de nuestra nación.
En lugar de proteger los intereses económicos y estratégicos, el Ejecutivo prefiere dar lecciones de moralidad desde la barrera. El estrecho de Ormuz es una arteria vital para la energía que llega a puertos y refinerías. Sin embargo, para Albares, la prioridad es no añadir «más tensión», aunque eso suponga dejar vía libre a quienes desestabilizan la región.
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.




















