Arnaldo Otegi ha movido ficha para consolidar el peso institucional de la izquierda proetarra en el País Vasco. El secretario general de EH Bildu – formación heredera del brazo político de ETA y que cuenta con miembros de ETA en sus filas – ha tendido la mano formalmente al PNV y al PSOE para compartir el liderazgo de las principales instituciones vascas. Su propuesta pasa por articular fórmulas de cogobierno que sumen a las tres formaciones.
Para justificar esta oferta de coalición, el dirigente abertzale ha recurrido a una controvertida analogía histórica. Otegi ha tomado como referencia el ejecutivo transversal que operó durante la Guerra Civil en la región vasca. Una pirueta retórica con la que busca normalizar la presencia de su partido en las esferas de gestión compartida.
En un acto político celebrado en San Sebastián, el líder independentista ha asegurado que su formación está plenamente preparada para asumir responsabilidades de gobierno. Ha afirmado que EH Bildu cuenta con la capacidad de plantear ejecutivos de amplio espectro. En su discurso, solo ha excluido de estos pactos a quienes considera «sectarios y autoritarios».
Para legitimar este acercamiento a jeltzales y socialistas, Otegi ha reivindicado la figura de José Antonio Aguirre, el primer lehendakari. Ha ensalzado su habilidad para conformar un gabinete donde convivían comunistas, socialistas y las dos corrientes del nacionalismo. Con ello, busca presionar al PSOE y al PNV apelando a la memoria sentimental de la izquierda y el soberanismo.
La estrategia de Bildu no se limita a las ofertas de despacho, sino que busca también la agitación en la calle. Otegi ha anunciado el inicio de un nuevo ciclo político y electoral para su organización. El punto de partida de esta ofensiva será una gran manifestación convocada para el próximo 14 de noviembre en las calles de Bilbao.
El objetivo declarado de esta movilización es la construcción de lo que ha denominado un «muro antifascista, republicano, abertzale, feminista y socialista». Una acumulación de etiquetas ideológicas con la que la izquierda radical pretende polarizar el escenario político vasco y español. La convocatoria busca exhibir músculo social ante sus potenciales socios de gobierno.
El dirigente abertzale ha dotado a su intervención de una densa carga simbólica y mitológica. Ha llegado a equiparar esta nueva iniciativa civil con el histórico Cinturón de Hierro que defendió Bilbao hace 90 años durante la contienda civil. Una comparación que resucita la retórica de bloques enfrentados en un momento de fuerte debate identitario.
A pesar de admitir que aquella resistencia militar terminó en fracaso, Otegi ha alabado la actitud de quienes combatieron unidos por encima de sus diferencias. El uso del pasado bélico como argumento político demuestra el interés de la formación por mantener vivo el relato de la excepcionalidad y el conflicto.
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