El separatismo catalán ha vuelto a activar su mecanismo favorito: el agravio identitario a costa de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Esta vez, el pretexto ha sido un evento tan ajeno a la política como un eclipse solar. Junts per Catalunya ha decidido convertir la presencia de la Guardia Civil en un dispositivo de tráfico en el motivo de su última ofensiva parlamentaria.
El grupo liderado por Carles Puigdemont no ha tardado en pedir cuentas al Ejecutivo que encabeza el socialista Salvador Illa. A través de su portavoz adjunto, Josep Rius, los juntaires han registrado una batería de preguntas para fiscalizar el control de acceso desplegado en el Parque Natural de Els Ports durante el eclipse. Para la formación nacionalista, cualquier estampa donde ondee la bandera española resulta incómoda.
La pretensión del separatismo pasa por cuestionar de forma sistemática la legitimidad de las instituciones nacionales en Cataluña. Desde Junts exigen saber con detalle por qué fue la Benemérita, y no la policía autonómica, la encargada de gestionar los accesos a la zona. Una controversia impostada que busca únicamente alimentar el discurso de la ocupación y poner a prueba la firmeza del nuevo Govern.
El texto registrado en el Parlament profundiza en si el Departamento de Interior tenía conocimiento previo de estas actuaciones. Los de Puigdemont pretenden acorralar a la conselleria de Interior para que detalle si la presencia del cuerpo estatal estaba planificada desde un inicio. Buscan, en definitiva, evidenciar un supuesto desplazamiento de las competencias de los Mossos d’Esquadra.
La jugada responde a una estrategia calculada de desgaste hacia el Partit dels Socialistes de Catalunya. Junts necesita demostrar continuamente que la llegada de Illa a la Generalitat supone una cesión de espacio ante el Estado central. Para ello, utiliza la gestión del tráfico y la seguridad en un evento astronómico como munición de trazo grueso.
En su escrito, la formación independentista reclama conocer los puntos exactos del territorio catalán donde se asignaron tareas a la Guardia Civil. La fijación del separatismo con los uniformes de la Benemérita contrasta con la necesidad real de coordinar esfuerzos en jornadas de gran afluencia de público. Lo importante para el ideario de Junts no es la eficacia del servicio público, sino el color del uniforme.
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