El Ayuntamiento de Perpiñán ha dado este jueves el paso definitivo en su cambio de rumbo lingüístico. El equipo de gobierno, liderado por el regidor Louis Aliot, ha formalizado en el pleno municipal la salida de la capital de la Catalunya Nord de la Oficina Pública de la Lengua Catalana. La decisión supone un giro drástico en las políticas culturales locales.
La sesión de la corporación municipal que controla el partido de Marine Le Pen ha estado precedida de un ambiente sumamente crispado. Las desavenencias entre los grupos parlamentarios han alcanzado momentos de máxima tensión, derivando en peticiones directas de dimisión. La holgada mayoría absoluta de la que dispone el ejecutivo de Reagrupamiento Nacional ha facilitado la aprobación sin sobresaltos normativos.
Desde la creación de este organismo público en 2019, las arcas de la ciudad aportaban una asignación anual de 25.000 euros. Las voces del equipo de gobierno han justificado la retirada amparándose en la falta de retornos tangibles. La gestión interna y la postergación de la ciudad en las decisiones de la entidad han terminado por liquidar el consenso existente.
El presupuesto liberado sufragará en parte la apertura del denominado Institut del Rosselló. Esta nueva entidad centrará sus actividades en el análisis del patrimonio, la divulgación historiográfica y el desarrollo de eventos académicos. Con este movimiento, Aliot busca perfilar una oferta cultural propia y diferenciada del proyecto lingüístico del nacionalismo catalán.
La iniciativa entronca directamente con las relaciones institucionales que el consistorio francés ha tejido en el exterior. Cabe recordar los acercamientos estratégicos pactados recientemente con PP y VOX en las Baleares. Este marco de cooperación regional sirve de aval político para sostener el viraje del gobierno de Perpinyà.
Como era previsible, las fuerzas de izquierda no han tardado en exhibir su rechazo parlamentario a la medida. El bloque de la oposición ha calificado de maniobra partidista la reestructuración de las partidas presupuestarias. Durante las intervenciones, se ha acusado al equipo municipal de instrumentalizar la historia de la comarca con fines ideológicos.
El grupo socialista local ha liderado las críticas más directas contra la estrategia de la alcaldía. Sus representantes reprochan que la supuesta disciplina fiscal utilizada como pretexto es una simple excusa contable. Para la oposición, redirigir la misma suma a una nueva entidad demuestra que la motivación real es estrictamente política.
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