En octubre de 2017 los españoles pudimos ver, -muchos por primera vez-, con nuestros propios ojos, al Estado mismo saliendo al rescate de los ciudadanos que, singularmente, en Cataluña, estábamos siendo gravemente atacados en nuestros derechos y en nuestra convivencia . Tanto los derechos constitucionalmente recogidos, como los derechos nacionales básicos : patria, territorio, nacionalidad.
Vimos al Estado en forma de Jueces, de Rey, de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Hasta entonces era para nosotros como “el mago de Oz” o Charlie (el de “los Ángeles de Charlie”) o ese señor que acaricia al gato en las películas de James Bond, es decir, intuyes que existe pero nunca lo has visto.
Los secesionistas que atacaron nuestros principios y convivencia en 2017 han podido estudiar sus propias debilidades para preparar el anunciado “ho tornarem a fer” y, ante la solidez de la respuesta del Estado, no han visto otra posibilidad más que debilitarlo, herirlo en su estructura y en su prestigio en el grado máximo posible por si tiene que volver a enfrentar sus ataques, a los que ni renuncian ni renunciarán.
Eliminar el delito de sedición, por el que fueron condenados los autores de los hechos de septiembre y octubre de 2017 desde el Gobierno de la Generalitat, deja al Estado con limitados medios de defensa. Frente a un nuevo ataque a la soberanía popular por los secesionistas se abren dos posibilidades que el Gobierno utilice los medios a su alcance para reprimirlo o que no los utilice e incluso que, de nuevo, lo haga a destiempo, de modo tímido (recordemos como durante el juicio del llamado “procés” a los Ministros no les constaba, no se acordaban…).
En tal caso, con un Estado “maniatado” el poder judicial no prohibirá un referéndum en cualquiera de sus formas (como el que vienen preparando) porque no estará prohibido por la ley y tampoco perseguirán ni juzgarán hechos como los que motivaron las condenas por sedición porque no serán delito, es decir, esas conductas estarán permitidas e incluso, quien lo impidiere podría ser perseguido por limitar derechos o coaccionar.
Realmente, la amnistía no me ha perturbado en mi ánimo gran cosa pues ya quedé lo bastante noqueada con “lo de la sedición” que convierte, nos guste o no, a los presos del “procés” en unos pseudo-presos-politicos por haber estado en prisión por hechos que hoy en día no son constitutivos de delito.
Matar, robar – desde antes del Código de Hammurabi- son hechos delictivos y continuarán siéndolo. La Alta Traición, sedición, rebelión y los ataques a la integridad de los Estados por sus propios integrantes también lo eran pero, como dice Encarna Roca, ex vicepresidenta del TC (Confilegal 29/10/2023) “hoy en día los GOLPES se dan sin violencia, destruyendo al Estado de Derecho y la democracia”.
No hubo un solo golpe a la democracia y a la convivencia en 2017, padecemos golpes continuos, encadenados y no hay respuesta política a la altura. Desde su posición y su autoridad indiscutible, la catedrática Roca nos advierte del peligro que se cierne sobre la supervivencia del Estado de Derecho, la división de poderes y la propia democracia y sólo encuentra una solución en la lealtad institucional.
Pues bien, lealtad institucional no es compatible con violentar todos los escudos de nuestra Constitución, de nuestro sistema legislativo para permitir que se mantenga como un verdadero poder independiente del ejecutivo, legislando por la vía de urgencia, de modo habitual, tal como ya se anuncia que se hará con la amnistía, todo “de hurtadillas”.
Para terminar, quiero llamar la atención sobre otro de los pilares de un Estado, su prestigio internacional ya que pienso que si yo fuera ciudadano de otro país miembro de la Unión Europea estaría atónito presenciando como : indultan, amnistían, despenalizan la sedición para que “ho tornin a fer” comodamente y luego se toman un té con pastas los procesados rebeldes con los representantes del Gobierno en una salita presidida por una foto del “cuerpo del delito” por el que les hemos inundado a Euroordenes, con plena justificación legal que, a estas alturas, se alegrarán mucho de no haber concedido…. Eso sí, nos advertirán de que cuando “lo vuelvan a hacer”, os lo resolvéis vosotros solos.
IRENE ÁLVAREZ SÁNCHEZ. Abogado
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