
El bloque separatista, a pesar de perder 700.000 votos (un 46%) en las pasadas elecciones parecen haber salido reforzados por la imperiosa necesidad de socialistas y neocomunistas (que han perdido las elecciones pero como los déspotas se aferran al poder), de contar con sus votos. Lo que obliga a Sánchez a seguir arrastrándose por el barro y a estar dispuesto a poner en riesgo la integridad de nuestro país. Y como hemos visto, hace unos días, con la bochornosa reunión de la vicepresidenta con el golpista y prófugo de la justicia Puigdemont (con infames risitas compartidas, incluidas), someterse a una constante humillación.
Pues bien, los separatistas más irredentos y los que viven del cuento (ANC, Òmnium, La Crida, Consell de la Republica, ERC, Junts, CUP) resulta que vuelven a estar envalentonados y así, entre otras cosas, han convocado para la próxima noche del 10 de septiembre (vigilia de la Diada), “Marxes de Torxes per la Independència”, al más puro estilo totalitario, por toda Cataluña. Están previstas en: Barcelona (3 marchas), Gerona (donde el xenófobo expresident Quim Torra leerá el manifiesto ), Lérida, Manresa, Sabadell, Tárrega, Sitges, Mataró, Vic, Sant Cugat del Vallès, Vilanova i la Geltrú, Tortosa, La Selva del Camp, Salou, y una veintena de municipios más.
Este tipo de marchas están inspiradas en el el fascismo y el nazismo por su similitud con las convocados por el régimen nazi en los años 30 del siglo pasado. En aquella época, el régimen nacionalsocialista convocaba este tipo de marchas nocturnas la vigilia de alguna fecha señalada para ellos o para rendir homenaje a sus ídolos. También eran muy del agrado de Benito Mussolini, quien con gran teatralidad las solía organizar.
Es curioso constatar como en el actual lenguaje político los separatistas suelen acusar a todos los que no comparten sus ideas de “fascistas” . El problema es que los que más utilizan esa expresión, concretamente los de ERC, son los que más deberían callar pues, en sus orígenes este partido, con un marcado carácter separatista y racista, quiso tomar como referente al Partido Nacional Fascista italiano de Mussolini. Es decir, quiso emular una ideología política que estuvo muy en boga en Europa entre los años veinte y treinta del siglo pasado. Hay que recordar que Estat Català y las JEREC, en aquellos años, se fusionaron con ERC.
Y los “escamots” de Estat Català solían desfilar con uniforme y con camisa verde oliva. Eran una organización paramilitar de inspiración fascista y moldeada según las milicias fascistas. Venían a ser en la práctica el ejército de ERC. Hay que recordar que Josep Dencàs y los Hermanos Badia instauraron en 1934, un aparato de represión y persecución obrera y anticenetista que usaba métodos claramente fascistas y de contenido racista. Y que tras el intento de golpe de Estado de Lluís Companys, de octubre de 1934, Josep Dencàs (Jefe de Orden Público de la Generalitat) saldría del Palau de la Generalitat por las alcantarillas, para huir a toda prisa de Cataluña embarcándose en un vapor italiano, Lo que curiosamente tiene muchas similitudes con lo llevaría a cabo (80 años después) el golpista Puigdemont, que huiría de nuestro país escondido en el maletero de un coche.
La similitud de la estética, y no sólo de la estética, del separatismo con el fascismo y el nacionalsocialismo, es evidente: marchas con antorchas, ocupación del espacio público, apalear al disidente, sentimiento de superioridad y racismo, utilización de los niños, sustitución de las esvásticas por esteladas, reivindicación de los “Països Catalans” como el nazismo justificaba su expansionismo y su imperialismo… En fin…
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