Dolores Agenjo fue la única directora de un instituto o de un colegio público que se negó a entregar las llaves para que su centro fuera utilizado en la pseudoconsulta separatista del 9 de noviembre de 2014.
¿Ha respetado la Generalitat el derecho de los alumnos a examinarse en español en la selectividad?
Evidentemente no lo ha respetado. Los alumnos se han visto obligados a señalarse levantando la mano y a esperar a que estuvieran repartidas las pruebas en catalán, de modo que, en una prueba donde la nota obtenida establece el orden para obtener plaza, ellos quedan en desventaja al empezar más tarde la prueba.
¿Qué siente al escuchar en los medios que «solo el 5% de los alumnos ha reclamado el examen en español?
Es natural que el porcentaje haya sido tan bajo. Si los alumnos se han de señalar y asumir la desventaja de empezar más tarde la prueba, es lógico que renuncien a ese derecho, incluso puede que muchos renuncien también al derecho de contestar en español; tal como están las cosas, pueden pensar que el corrector no será imparcial
¿Hay adoctrinamiento escolar en Cataluña?
No todos los profesores adoctrinan, pero sí muchos. Además los currículos escolares, las actividades, los libros de texto…, todo constituye un marco diseñado para inculcar determinadas ideas y para silenciar, incluso penalizar, las contrarias.
¿Presiona la Generalitat a las AMPAS para que no reclamen más docencia en castellano?
No es que las presionen, es que, siguiendo el proyecto nacionalizador diseñado por Pujol, ya seleccionan de un modo u otro a sus miembros para que no se dé esa circunstancia. Lo vimos en Castelldefels, cuando numerosos padres pidieron docencia en español y la dirección lanzó a los padres del AMPA contra ellos.
¿Qué puede hacer unos padres que quieran recibir docencia en castellano para sus hijos?
Han de solicitarlo por escrito a la dirección y exigir respuesta escrita y si no la obtienen o es negativa recurrir ante la Consejería de Educación. Es, por desgracia, un largo camino que inevitablemente acaba ante un juez y para el cual yo les recomendaría acudir a la Asociación para la Escuela Bilingüe (AEB) o a Convivencia Cívica Catalana, donde con toda seguridad les asesorarán y apoyarán en el proceso. Es un acto valiente y necesario. Si muchos padres lo dieran, en lugar de quejarse en silencio, sus derechos serían más respetados. Y no hay que tener miedo por el señalamiento de los niños. Ellos han de aprender desde pequeños que a veces es necesario presentar batalla, que no hay que dejarse aplastar y que ser señalado no importa tanto cuando haces lo correcto. Los niños aprenderán el valor de defender sus derechos y agradecerán a sus padres que les hayan enseñado a hacerlo y a ser fuertes.
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