El choque de trenes anunciado ya se produjo en la última sesión del Parlament de Catalunya. Un golpe de Estado en toda regla, y no exagero: he aquí un par de definiciones de manuales de Ciencia Política:
“Cuando un grupo de personas organizadas se levantan contra el orden constitucional, para imponer su propio orden y leyes”.
“Usurpación de funciones del poder legítimamente constituido, con violación constitucional o procedimientos ilegales”.
Ante la acción inicial de una de las partes (el Govern y el Parlament de Catalunya) la otra (el Gobierno del Estado, Jueces, Tribunales y Policía) ya ha comenzado a reaccionar.
Las dos leyes emanadas la semana pasada del Parlament ya han sido anuladas por el Tribunal Constitucional, por lo que no puede celebrarse el referéndum anunciado.
La parte convocante sabe que su acción ha sido abortada y que lo que haga a partir de ahora será cualquier cosa menos un referéndum, y de eso ya tienen experiencias anteriores, que están purgando ante la Justicia.
Entonces, ¿por qué continúan con la algarada? ¿Por qué siguen engañando a la gente pidiéndoles que vayan a votar, si no tendrá validez jurídica alguna? ¿Cuál es el fin último que persiguen?
Justificar un nuevo adelanto de las elecciones autonómicas, que será el tercero en siete años, para intentar esconder la nefasta gestión de gobierno de la coalición independentista.
El deterioro de los servicios públicos en Catalunya (Sanidad, Educación y Servicios Sociales) junto con una gestión económica que ha primado el presupuesto para agitación y propaganda en pro de la secesión (embajadas, TV3 y medios de comunicación subvencionados) ha dejado la Hacienda Pública catalana en quiebra, con un déficit público del 8%, cuatro puntos por encima de la media estatal. Y a los subscriptores de deuda pública con endoses de bonos basura sin ningún valor de cambio.
Simultáneamente han justificado y encubierto, cuando no han colaborado directamente, en el saqueo de las arcas públicas con las mordidas del 3% que han acabado reconociendo ante los tribunales que era del 4%, el mismo porcentaje que excede la deuda a la media nacional.
Se han visto forzados a abandonar el mantra de “Espanya ens roba”, ante el obvio y ridículo reconocimiento de que eran ellos mismos los que nos robaban: el clan de los Pujol€€$$, los Prenafetas; los Miret, Montull, Gordó, y los que quedan por salir.
Por eso cambiaron el disco a partir del 2012 y abrazaron la causa “indepe” montando esta algarada pública que pretende ambas cosas: esconder la desastrosa gestión económica y justificar la impunidad de los que nos han estado robando a manos llenas.
Así que lanzaron la consabida “cortina de humo”. Apelación a unos sentimientos de patria/nación que exalta a blandir banderas que todo lo tapan.
Llaman a votar en un referéndum que, al no poderse hacer, generará una frustración sobre los que se han creído que sería posible. Y esa frustración pretenden canalizarla haciendo lo único para lo que sí tienen competencias: adelantar las elecciones.
Antes de que acabe el mes de octubre tendremos sobre la mesa una convocatoria electoral para final de año, donde llamarán a capitalizar el enfado de los frustrados.
Y ha de ser antes de final de año, para que la maquinaria judicial que ya se ha empezado a querellar contra ellos no les pueda inhabilitar antes de esa fecha.
Esa es la única esperanza que le queda al Vice-President Junqueras de alcanzar su meta personal, ser elegido President de la Generalitat, antes de que le inhabiliten.
Pero al final, todo llega.
Xavier Marín
Portavoz de Roj@s en Cataluña y Vocal de Derechos y Libertades de la Junta Directiva de Sociedad Civil Catalana
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