Cuéntame un cuento / Y verás qué contento / Me voy a la cama / Y tengo lindos sueños
Cuando hace años Celtas Cortos lo cantaban no imaginaba que, con el tiempo, al oírlos hoy, pensaría en Cataluña y sus fanáticos seguidores independentistas.
Estoy con la lectura reciente del último libro de Julio Valdeón ‘Independentistas ante los ropones”’ repositorio de sus magníficas crónicas del juicio a los nacionalistas golpistas hace unos meses y que fue publicando según seguía las sesiones en directo, desde la distancia en Nueva York, por Internet.
Hoy, además, me dio por releer el prólogo de Félix Ovejero en el que hace un potente suma y sigue de disparates vividos por gracia de estos locos que nos gobiernan en Cataluña, secundados por una pléyade indescriptible de seguidores que con aparente alegría y con todo tipo de acciones, solo posibles desde la mentalidad de unos tarados sociales.
Así que me he puesto a recordar algunos recientes episodios de nuestra cotidianidad. Aquí van:
El Barcelona FC llevaba días explicando que todo estaba bien y su portavoz invitaba a venir a Barcelona para el partido de fútbol con el Real Madrid. Como profeta no tiene futuro; autocares con jugadores custodiados como si atravesasen territorio apache, controles extraordinarios en la entrada, suspensión durante un momento del partido por lanzamientos al terreno de juego, neutralización de drones que pretendían entrar en el espacio del propio estadio, intento frustrado de asalto masivo por varias puertas, lanzamientos de mierda de animales a periodistas en la calle, imposibilidad de usar todas las salidas al final, incendios en los alrededores, una cincuentena de policías heridos…
La sentencia del tribunal de la UE que durante unos ratitos ha llenado de felicidad a nuestros golpistas de cabecera, Puigdemont, Junqueras y a los siempre serviciales miembros del Parlamento de Cataluña, aplaudiendo en trance y gritando «libertad». Horrendo espectáculo para una resolución que en ningún caso pide la “liberación” del místico de Llorones. Manipulación nacionalista digna de Goebbels.
Un profesor de filosofía, Pablo de Lora, viene invitado a la Universidad Pompeu Fabra, la creada y mimada por el régimen catalán independentista y colegas suyos le impiden hablar sobre feminismo. Acaba de publicar ‘Lo sexual es político (y jurídico)’ un estudio que plantea estos temas actuales, al menos en manifestaciones y algunos “aquelarres”, y que supones una aportación creativa y concienzuda digna de ser leído y discutido. Ah, el profesor no es catalán, algo que es muy grave y suma en su contra por estos lares.
Los socialistas catalanes, perdón rectifico, los integrantes del PSC, reeligen a Iceta, lo que ya da medida del socialismo que representan, y acuerdan que lo de la inmersión lingüística está pero que muy bien (supongo que no les afecta a sus hijos que van a colegios privados, o son simplemente inconscientes hasta la maldad). Hace un tiempo un destacado dirigente me decía, “mira, el problema real es que no mandamos en ningún lugar”. Así es o era, el partido supuestamente de progreso, atendiendo a su autentica problemática, subsistencia económica y reparto de recursos y sueldos y prebendas entre amigos. ¡Cómo se entiende si no que defiendan juntarse con ERC con el desopilante argumento que “es para hacer un pacto de progreso”!. Más bien una traición (otra más).
Cada día cientos o miles de personas sufren cortes de vías principales de la ciudad, que unos cuantos pijos malcriados y malcriadas lo hacen para divertirse mostrando su falta de empatía con quienes vuelven o van a trabajar y que en buena medida pagan con sus impuestos las universidades a las que asisten, o hacen pellas para lanzarse a la contrarrevolución. A veces creo que como son jóvenes lo que buscan en pillar cacho, y espero que sea así, por no pensar que son aún más idiotas de lo que parece.
El presidente de la Generalitat, el inefable e impresentable Torra, juzgado por desobediencia a la Junta electoral es sentenciado a un año y medio de inhabilitación y su primera reacción es vacilar al TSJC en plan insubordinado. Cabe recordar que es un cafre notable, capaz de los insultos más racistas a la generalidad de los españoles y hasta para descojonarse de Sánchez con el tema de las llamadas por teléfono para aquello de: ‘Cari, ¿nos vemos?’.
El Palau de la Música convierte un acto musical en una manifestación reaccionaria caviar, cambiados de ropa y con algo de colonia se desatan cantando consignas sobre la libertad que parecen desconocer excepto para invocarla en aquelarres nacionalistas, ya que cuando hacen leyes estas les salen restrictivas en derechos civiles y de inspiración fascistoide, o más claro, directamente nazi, estalinista o maoísta.
Por las redes unos infames publican un vídeo de un crío con la cara tapada con una bandera estrellada y haciendo proclamas prometiendo quemar a los que no sean independentistas cuando acaben con los contenedores y saludando en burdo remedo de puño en alto y farfullo mezquino, con un vomitivo “puta España”.
Y así cada día, haciéndose normal el saber que alguien que conoces se suma al grito que manifiesta que está harto de vivir en Cataluña, de tener que soportar la forma de manipular a sus hijos, como ocurría en la dictadura.
Y, como entonces, los padres conscientes deben emplearse en rectificar y explicar la verdad, sorprendido de algunas cosas que dicen sus niños sobre España y los españoles, sobre Cataluña y su falsa historia y ayudarlos en los estudios, afectados por la imposición vehicular de una lengua que no es la materna o no es decidida prioritariamente por sus padres.
Y que además les perjudica en el aprendizaje, además de que muchos reaccionan con desapego al sentirla como imposición y no estimarla como riqueza, que sería lo deseable. Cada día te dicen que piensan en irse a un lugar que sea agradable, tranquilo y donde abunde gente normal, acogedora, sin complejos y mala leche adquirida. Gente normal.
Y muchos, ajenos a todo esto, viven en Cataluña tan contentos consigo mismos, se van a la cama después de los cuentos que les explican a sus vástagos para que sueñen con qué “la raza independentista catalana extermina a los españoles”. Pero el cuento se ha acabado, aunque los nacionalistas no lo sepan.
José Luis Vergara. diciembre 2019
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.




















