Ada Colau, nada más llegar a la alcaldía de Barcelona, comenzó a predicar la necesidad de “desobedecer” aquellas leyes que ella y los suyos consideraran “injustas”. Lamentablemente, su “desobediencia” es selectiva y no implicaba permitir que los barceloneses no pagaran los impuestos municipales. Así que la “desobediencia” fiscal con el ayuntamiento conlleva que te embarguen sin piedad.
Esta gestión basada en la «desobediencia selectiva» de Colau le llevó a atacar, privar de medios y desautorizar continuamente a la Guardia Urbana. Así, los manteros se han dedicado, año tras año, a encararse y golpear a la policía local sabedores que la alcaldesa no apoya políticamente a los agentes. Y los tirones, atracos y robos de relojes se multiplican.
Y los ladrones roban cómo, cuándo y lo qué quieren, conocedores de la poca estima del consistorio por las políticas de seguridad. De ahí que Barcelona sea cada vez más insegura, porque hay una alcaldesa que no considera una prioridad el garantizar la seguridad de los ciudadanos. Prefiere jugar a ser una alcaldesa «antisistema». De boquilla, claro, y montada en el coche oficial.
NOTA DE LA REDACCIÓN DE ELCATALÁN: En estos momentos de crisis y de hundimiento de publicidad, elCatalán.es necesita ayuda para poder seguir con nuestra labor de apoyo al constitucionalismo y de denuncia de los abusos secesionistas. Si pueden, sea 2, 5, 10, 20 euros o lo que deseen hagan un donativo aquí
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.



















