Esquerra Republicana vuelve a tropezar con la cruda realidad de sus dinámicas internas. Esta vez el foco de la polémica se sitúa en Girona. El alcaldable de la formación republicana, Marc Puigtió, se halla en el centro de un vendaval político tras la difusión de unos comprometedores audios. La filtración deja al descubierto una preocupante falta de principios y una concepción puramente instrumental de las siglas del partido.
El contenido de las grabaciones resulta demoledor para la imagen pública del proyecto republicano. En ellas, Puigtió admite sin ambajes su verdadero plan estratégico para la plaza gerundense. Su único objetivo aparente consistía en descabezar la estructura local del partido para apropiarse de su maquinaria electoral. Unas manifestaciones que retratan de forma implacable el pragmatismo despiadado de la formación.
El origen del conflicto reside en una charla informal con un joven vinculado a la plataforma digital Girona Perduda. Tras un encuentro previo, el candidato republicano mantuvo una conversación telefónica en la que desnudó sus intenciones. A pesar del aval orgánico de ERC, Puigtió defendía la absoluta independencia de su plataforma personal, el denominado Moviment Gironí.
Las frases vertidas en la grabación no dejan margen para la libre interpretación. Puigtió afirma explícitamente que su propósito era expulsar a la dirección local para quedarse con las siglas. El fin último era beneficiarse de los derechos electorales del partido de Gobierno. «Sale el logo de ERC porque me tienen que pagar la fiesta», llega a aseverar sin ningún tipo de rubor.
La conversación telefónica sube de tono con descalificaciones y sutiles advertencias hacia su interlocutor. El candidato insinúa que mantenerse en una actitud hostil hacia su figura podría acarrearle consecuencias indeseadas. Además, ataca con dureza la gestión y conducta de los concejales de su propio espacio político en el Ayuntamiento de Girona.
Entre sus dardos dirigidos a sus compañeros, denuncia que un edil adquirió una guardería mientras permanecía de baja médica en el consistorio. Asimismo, reconoce abiertamente el profundo malestar que su actitud genera en las filas republicanas. Su rechazo hacia los tres actuales concejales de ERC en la ciudad es categórico y absoluto.
El choque frontal entre el candidato y la estructura de la formación ha comenzado a cobrar las primeras víctimas políticas. Un responsable relevante del partido en la zona, Karim Sabni El Garraf, ha presentado su dimisión irrevocable. El dirigente ha justificado su salida apelando a la coherencia personal frente al esperpento generado por las palabras de Puigtió.
Con el incendio instalado en la primera línea mediática, Puigtió ha intentado amortiguar el impacto del desastre. A través de una carta abierta remitida a la militancia, el aspirante ha pedido disculpas por sus expresiones. Del mismo modo, se ha puesto a disposición de las bases con el pretexto de reparar la confianza quebrantada.
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