Visto que hay medios que no entienden los procedimientos de toma de decisión en la UE voy a explicarlo un poco, para que se comprenda la fase en la que estamos.
La Unión Europea no es un estado ni una federación de estados, pero funciona con técnicas federativas, por no decir federales, en muchos aspectos. Así, en ella, tenemos el equivalente a un Jefe de Estado que toma las grandes decisiones, que es el Consejo Europeo, formado por los Jefes de Estado y de Gobierno de los Estados miembros, a los que se añaden los presidentes de la Comisión y el Parlamento.
Después tenemos el gobierno o poder ejecutivo, que es la Comisión Europea, en la que los comisarios equivalen a los ministros. También contamos con un poder legislativo, compartido entre el Parlamento Europeo (el único órgano elegido directamente por la población, como sucede en los sistemas parlamentarios) y el Consejo de la Unión (formado por los ministros del ramo, existiendo tantos «consejos» como materias, es decir, Consejo de Justicia, Consejo de Economía, etc.).
Y todo ello rematado por un Tribunal de Justicia de la Unión Europea que controla la aplicación del Derecho de la UE por parte de la propia UE y los Estados miembros, como si fuera un Tribunal Supremo o Tribunal Constitucional. Además existen otros órganos como el Banco Central Europeo, regulado en los Tratados, con importantes competencias propias, o el Eurogrupo, que es un organismo informal en el que se integran los ministros de economía/finanzas de los Estados miembros, que prepara los acuerdos económicos.
De este modo, la acción de la UE ante esta crisis es ejercida por cada institución dentro del marco de sus competencias, teniendo en cuenta que en materia de sanidad la competencia primaria es de los Estados miembros de modo que la competencia europea es de coordinación y complementaria, aunque puede tomar ciertas decisiones de urgencia. Por el contrario, en materia presupuestaria y económica, es decir, sobre fondos europeos, la competencia es directa por parte de las Instituciones de la UE, cada una dentro también de sus competencias.
De este modo, el Consejo Europeo, el que se reunió este jueves, acordó la creación del fondo de reconstrucción, sobre la base de lo que ya habían propuesto el Eurogrupo, la Comisión Europea, el Parlamento Europeo y varios Estados miembros. Pero no está en sus competencias, porque no es propio de un «jefe de estado o de gobierno» hacer la «letra pequeña», sino tomar las grandes decisiones. Y esas las tomó: se crea el fondo y se encarga a la Comisión, que es el poder ejecutivo, el Gobierno, que lo diseñe.
La Comisión Europea se ha comprometido a establecer los mecanismos concretos, fundamentalmente a través de transferencias y préstamos europeos a los Estados miembros, incluyéndolos en el presupuesto común, con varios años escalonados y con instrumentos de control sobre su aplicación. Afirma la Comisión que tendrá el plan preparado el 6 de junio. Este plan, tendrá también que ser aceptado por el Parlamento Europeo, que es quien aprueba el Presupuesto de la UE, pactado asimismo con los gobiernos de los Estados miembros.
Nunca, hasta ahora, se había adoptado una decisión tan ambiciosa dentro de la UE. Hoy mismo un amigo me decía que era el último tren al que la UE podía subirse. Le contesté que ciertamente, pero que nos habíamos subido al tren y que lo necesario ahora es que ese tren pase por las estaciones pertinentes. El tren sería el Consejo, y el recorrido lo tiene que hacer la Comisión, bajo el control del Parlamento Europeo, como sucede con toda la política del ejecutivo comunitario.
Insisto, como he hecho en múltiples ocasiones, que este Plan de reconstrucción no se podrá aplicar a la deuda previa a la crisis sanitaria. También insisto en que es complementario de otras medidas, de política sanitaria y de ayuda económica y social que ya están en marcha. Con todo ello, la Unión Europea se sitúa en el centro de la política europea. Y a todos nos corresponde, como ciudadanía informada y consciente, estar vigilantes para que todo transcurra debidamente. Siempre voy diciendo que nos va el futuro en ello. Ahora hay que decir que nos va también el presente, puesto que están en riesgo nuestra salud y nuestra vida misma, pues la pandemia y sus efectos van a durar años.
Por Teresa Freixes
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