174 aniversario de la Guardia Civil Sant Andreu de la Barca 2018

El pasado sábado estaba invitado a un aniversario al que, como otros años acudí; en primavera siempre es un poco arriesgado organizar eventos al aire libre, pero hizo un buen día y fue una mañana muy agradable que propició charlas con personas que hacía tiempo que no veía y con otras que me presentaron y que también resultaron ser muy buenos conversadores.

Me llamó la atención que muchas de ellas llevaban prendidos en sus vestidos insignias de diferentes formas y colores, además había de todo: quien no llevaba ninguna, quien llevaba una o varias hasta algunos que llevaban muchas.

Hoy en día por la calle algunas personas que llevan un lazo amarillo, una chapa pidiendo democracia o bien otra que pide la libertad para unos supuestos presos políticos, que se creen superiores a los demás, más demócratas que nadie, que se creen los auténticos patriotas, por eso me llamó poderosamente la atención que el sábado los que llevaban insignias de un tipo no se discutían con los que llevaban otras diferentes sino que charlaban amigablemente intercambiando opiniones.

Pero hay una explicación para esto: las insignias que llevaban no eran reivindicativas, no se las habían puesto ellos mismos para demostrar nada ni significarse ante los demás o hacer comparativas de méritos, eran condecoraciones que les habían concedido por haber llevado el ejercicio de las obligaciones de sus respectivas profesiones, más allá de lo exigible en defensa de la democracia y la igualdad, eran en reconocimiento a labores de servicio a la sociedad por alguna acción especial en defensa de nuestra sociedad, de sus valores y para que todos podamos seguir ejerciendo nuestros derechos en libertad.

Porque recordemos, como ejemplo de su entrega y abnegación a toda la sociedad, el servicio que prestó la Guardia Civil en marzo de 2016 cuando un grupo de ex-presos de ETA bloqueados en Beruete por un temporal de nieve tuvieron que reclamar la ayuda de la Guardia Civil para salir de una situación embarazosa, atascados por la nieve en pleno temporal. Los miembros de la Benemérita cumplieron su obligación como se espera de ellos porque su servicio es a la sociedad sin partidismo ni distinciones de ningún tipo.

A estas alturas ya habrán podido adivinar que el aniversario al que asistí fue al 174º de la creación de la Guardia Civil y que las personas a que me refiero que llevaban insignias eran, entre otros, personal civil y miembros de la Policía Nacional, Guardia Civil, Mossos y Policías Municipales, que con sus acciones habían protegido nuestras vidas y nuestras libertades.

Esas insignias son las que me merecen respeto y admiración: las que se ganan defendiendo la democracia y la libertad y no las que se pone uno mismo para destacar de los demás a los que considera digamos simplemente “diferentes”.


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