Hay que dar siempre la nota, como sea, una nota discordante en cualquier contexto, en todo lugar. El Papa ha visitado esta mañana el Congreso de los Diputados y Miriam Nogueras le ha agarrado de la mano (como su partido a Pedro Sánchez…, el lenguaje gestual delata) y ha espetado (no hay otro verbo mejor) en inglés que ella es catalana como Gaudí, ¡ojo!, y le ha dado una lección ética acerca de que hablar la lengua de la tierra que te acoge es un maravilloso acto de amor y respeto. Poco después, le dijo exactamente lo mismo Eduard Pujol, sólo que en italiano (se trata de no hablar español).
Eso dijeron: la lengua de la tierra…, y la tierra que te acoge… (del español que se habla en Cataluña, nada; y del escrache que le han preparado allí, nada tampoco). Más aún: para hablar al Papa de amor y respeto hay que estar en condiciones de derrochar categoría intelectual y moral, creerán que las reúnen sobradamente. No se dice lo mismo a los artistas internacionales que visitan Cataluña. Si braman desde el escenario: “Bona nit, Barcelona!”, es suficiente para que reviente de entusiasmo el respetable, e innecesaria la abnegación de estos políticos.
Por lo que se ve, no se les ocurrió la opción de pedir prestado al Congreso un pinganillo para que el Papa lo utilice desde el aterrizaje en El Prat hasta el despegue hacia Canarias. Intuyo que le sería ofrecido de buen grado y sabemos que es una solución que gusta mucho a los de Junts y demás separatistas de pro.
Mertxe Aizpurua, que estaba al lado de Miriam, debió lamentar que no se le hubiera ocurrido a ella antes la fabulosa idea de decirle al Papa que hable en vascuence “por amor y respeto”, cuando vaya a San Sebastián o Bilbao, ya que se trata de sentimientos muy propios de Bildu. Mañana, a las siete de la tarde, habrá en Barcelona una manifestación bajo el lema (en catalán): “Yo no te espero. Por la laicidad y contra los privilegios públicos de la visita del Papa León XIV”. Menos mal que a la entrada de la iglesia donde se celebrará el primer acto, hay ya tres carteles preparados (en castellano) que dicen: “Bienvenido León XIV», «Alzad la mirada», y «Agustinos con el Papa»; lo que ha sido interpretado automáticamente como «un desprecio al catalán” (no sorprende).
Como Miriam también se refirió a Cataluña como “mi nación”, le voy a dar una idea (si me lee) a fin de que el ridículo que está haciendo siga siendo espantoso: podría reunir a la prensa y decir que, habiendo salido de Madrid, estado en Barcelona y llegado a Canarias, Su Santidad habrá visitado España dos veces en la misma semana y, sin embargo, Cataluña sólo una vez (además de parecerle coherente, podrá esgrimir un agravio más). De nada, Miriam.
En fin… El Papa fue recibido con solemnidad en Barajas, la solemnidad reinó en el Palacio Real, solemnidad hubo en la misa y procesión de Cibeles, conversó en un centro social con pobres de solemnidad, y hoy se han dirigido a él dos tontos de lo mismo (cuyo sueldo pagamos usted y yo religiosamente).
Ángel Mazo da Pena. Madrid, 8 de junio de 2026
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