Como cada año, este próximo 12 de octubre volvemos a celebrar la Fiesta Nacional de España y el día de la Hispanidad. Pero es mucho más que eso: celebramos y conmemoramos que España, ese lejano 12 de octubre de 1492, inició una de las mayores gestas de la humanidad: crear una cultura, una cosmovisión y una forma de entender al hombre que se ha extendido por gran parte del mundo y que perdurará siglos. Una lengua y una rica cultura que compartimos millones de personas repartidos por todo el mundo.
Pero no olvidemos que hispanidad es también una cosmovisión, una concreta percepción del ser humano, que lo ve esencialmente libre, igual, sujeto de derechos y con dignidad. Una percepción que hoy nos parece muy común y extendida por occidente, pero que occidente ha hecho suya por influencia directa de la hispanidad y del pensamiento desarrollado en la España del Siglo Oro.
Tenemos que ser conscientes y reivindicar que mientras potencias coloniales como Francia o Inglaterra consideraban a los indígenas que vivían en los territorios que colonizaban o invadían animales (Bélgica incluso llegó a crear zoos de “negros”) o sujetos sin derechos, o en Rusia consideraban a parte de sus ciudadanos pertenencias de los señores feudales, en España se consideró a los pobladores de América ciudadanos con iguales derechos que los habitantes de la península. España en América construyó universidades, catedrales, preservó las lenguas precolombinas, creó virreinatos con amplias competencias. Y lo hizo porque para España había españoles de los dos hemisferios, no ciudadanos de primera y de segunda.
No olvidemos que el concepto de libertad individual, intrínsecamente ligado al de hispanidad, no nace en Inglaterra o en Francia. El concepto de libertad ciudadana tal y como lo conocemos es una creación doctrinal de la Escuela de Salamanca surgido en el Siglo de Oro español, y que se forja en los duros siglos de la Reconquista. Francisco de Vitoria, Domingo de Soto, Luis de Molina, Martín de Azpilicueta, o Francisco Suárez, son los creadores del concepto de libertad y de la moderna concepción del derecho y la dignidad humana, que luego fueron asimilados por pensadores franceses e ingleses, que bebían de estos conceptos. No hubiera habido Ilustración ni parlamentarismo inglés sin la obra previa del Siglo de Oro español. Y este es uno de los legados de la hispanidad que tenemos que reivindicar y del que muchas veces nos olvidamos: ser la base y principio de las libertades de las que hoy disfruta Occidente y que forman parte preeminente de su sistema democrático y de libertades.
Por eso, el 12 de octubre tenemos mucho que celebrar porque es mucho lo que nos permite estar plenamente orgullosos de nuestra hispanidad. Porque nuestra nación ha sido, objetivamente, la que más ha contribuido al desarrollo moral de la humanidad, al desarrollar los conceptos de libertad individual y dignidad humana. Porque supo replicarse en América y crear multitud de naciones hermanas que han creado una de las cosmovisiones principales de la humanidad. Porque hemos desarrollado una lengua con la que la humanidad ha alcanzado alguno de sus máximos logros culturales y políticos.
Por eso, este 12 de octubre tenemos que volver a salir a la calle, orgullosos de ser españoles, y celebrar que, gracias a España y a la heroica labor de nuestros ancestros, el mundo es hoy un lugar mucho mejor.
Ángel Escolano es presidente de Convivencia Cívica Catalana
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