
El presidente de Convivencia Cívica Catalana, Ángel Escolano, ha anunciado en su perfil de la red social X que dicha entidad «interpone demanda contra el ayuntamiento de L’Escala para que retire de las bases de la oposición la exigencia del nivel B2 de catalán para ser oficial de segunda-albañil. Los ladrillos y el cemento no necesitan que les hables en catalán».
Escolano ha ido varias veces a los tribunales contra algunas ofertas de empleo público en consistorios gobernados por socialistas y/o separatistas ante lo que considera requisitos lingüísticos desproporcionados, sobre todo para puestos de trabajo como albañiles, sepultureros, camareros o personal de limpieza.
La administración pública en Cataluña se ha convertido, bajo la mirada complaciente del PSC y el PSOE, en un coto privado donde el mérito queda supeditado a la ideología lingüística. Resulta intolerable que ayuntamientos e instituciones exijan un nivel de catalán totalmente abusivo para acceder a empleos de baja cualificación académica. Esta barrera artificial no busca la eficiencia del servicio, sino la exclusión directa de una parte de la ciudadanía.

Esta última acción de Convivencia Cívica Catalana ha provocado un alud de insultos en redes sociales por parte de separatistas hacia Ángel Escolano, con `lindezas’ como «cabeza de coño», «mononeuronales», «analfabetos» o «ñordos», toda una demostración de los ‘buenos modales’ del secesionismo más radical.

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