El 12 de octubre, el Día de la Hispanidad, debe ser una ocasión para celebrar la unidad y la historia compartida de España y los países latinoamericanos hermanos y por lo tanto una festividad para reafirmar el valor de nuestra historia y la importancia de la unidad nacional. En la situación actual, llena de desafíos internos y externos, esta celebración se convierte en una ocasión ideal para reivindicar la democracia y la libertad. Por lo tanto 12 de octubre, es libertad, constitución y democracia.
Además, esta festividad tiene un significado especial en el contexto actual, en el que el secesionismo y los movimientos independentistas amenazan la integridad territorial y la cohesión social de nuestro país. Ante estas fuerzas desintegradoras, el Día de la Hispanidad es un recordatorio de que España es mucho más que la suma de sus partes. Es una nación con una historia milenaria, una identidad compartida y un destino común.
El Día de la Hispanidad debe ser una gran fiesta y debe continuar siéndolo sin dejar que la secuestren como han hecho los políticos independentistas con la Diada. Las fiestas sirven para unir y no para dividir y el 12 de octubre, el día de la Hispanidad es, ha sido y será una gran fiesta de unidad y no un acto político al servicio de los intereses de unos pocos.
El 12 de octubre no debe ser una fecha de división, sino de celebración de lo que nos une. Nuestro país, España, ha tenido un papel crucial en la historia mundial, y la Hispanidad es un legado del que debemos sentirnos orgullosos. Debemos mirar hacia el futuro, fortalecer los lazos con nuestros hermanos hispanoamericanos y hacer del 12 de octubre una verdadera fiesta de unidad.
Por lo tanto, este día es también una ocasión, que no debemos desaprovechar, para seguir expresando nuestro más ferviente apoyo a todos nuestros hermanos hispanoamericanos que viven sometidos a dictaduras, como Venezuela, y decirles que esta será siempre su casa y que no les vamos a dejar.
Esta fiesta que representa el encuentro de dos mundos es lo mejor que ha pasado en nuestra Historia. Y, aun reconociendo errores del pasado, no debemos juzgar el pasado desde el presente porque podríamos debilitar nuestra identidad y crear más divisiones que nos empobrecen como nación.
Debemos reivindicar el valor de la unidad y del patriotismo, y orgullecernos de nuestras raíces y de la historia que nos ha llevado hasta donde estamos hoy. Podemos mirar el pasado, claro, pero no para recriminarnos nada sino para aprender y mejorar y para trabajar con más fuerza, juntos, hacia un futuro de unidad y colaboración.
Es una obligación y un orgullo celebrar lo que somos y lo que nos une y, más que nunca, necesitamos recordar que, a pesar de las diferencias, tenemos un pasado, una cultura, unos valores y unas tradiciones que nos unen. Por eso, el 12 de octubre no es solo una festividad más, es una oportunidad para reforzar el vínculo y los lazos que compartimos, que nos haga más fuertes para poder afrontar mejor los desafíos del presente y futuro.
Manu Reyes. Alcalde de Castelldefels
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