¿Y a quién voto yo?

Hace unos meses los españoles vivimos una orgía de citas electorales. Para algunos un empacho, para otros un dejà vu y para muchos un alivio. Pasado el tiempo en plena digestión electoral levantamos la cabeza y vemos que en menos de dos años muchos españoles votarán en 3 elecciones el mismo día. Hagamos política ficción e imaginemos a un español medio ante esas urnas.

Nosotros no nos dedicamos únicamente a la política de salón, pensando, escribiendo y divulgando nuestras ideas. También hacemos política real como es, por ejemplo, parar desahucios. Y hacemos proselitismo en las calles españolas. La calle es de todos, no únicamente de los nacionalistas, regionalistas o caciques locales. Hay que pisar acera y asfalto. Te insultan pero también te abrazan y hablas con la ciudadanía; te enfrentas a los problemas reales y recapacitas.

Desde hace unos meses los miembros de la Asociación Progresista En Positivo+ colaboramos junto a otras organizaciones en la campaña que lleva a cabo el partido Recortes Cero. Son actos por todo el territorio catalán que dan en la diana, una reivindicación acompañada por una llamativa performance que llevan por lema: “No volem murs ni de Trump ni de Puigdemont”. Es una campaña que pone nerviosa a la izquierda catalana. Hemos visto en la Plaça Sant Jaume como Arcadi Oliveres nos increpaba diciendo que él era independentista o en la manifestación del pasado 1 de mayo a los miembros de ERC como se reían de nosotros entre jocosos y nerviosos, en una contradicción antesala del shock (alguno parecía que se había electrocutado y le iba a explotar la cabeza); allá cada uno con sus complejos y contradicciones.

Hace pocos días nos encontrábamos desplegando un muro con el lema antes citado en la Rambla Just Oliveras, en el centro de L´Hospitalet de Llobregat. Una tarde calurosa en la que muchos ciudadanos retaban al sol para animarnos. Esa Cataluña que existe aunque no salga en los mass media. Una de las personas que se nos acercó se le notaba que quería hablarnos, se le intuía una necesidad imperiosa de expresarse, de expulsar algo que le carcomía por dentro: era un señor de una cierta edad, seguro que jubilado, con acento del sur peninsular. Lo que viene siendo el perfil del típico votante del PSC en la periferia barcelonesa.

Se acercó y nos preguntó: “¿Y yo a quién voto?”, añadiendo: “Yo al PP no les puedo votar”. Debe ser de esas personas que siguen votando al partido de la afección de Montilla o del Alcalde de Blanes como mal menor o tal vez a Ciudadanos, aunque ahora se hayan convertido en el competidor directo y paciente sustituto del PP. El nacionalismo muta como un virus y se adapta al votante, le ofrece alternativas y nosotros los españoles que vivimos en Cataluña no lo hacemos. Eso es así.

Cada vez hay más voces que anuncian el fin del eje izquierda-derecha, añadiendo que es “guerracivilista”; incluso Pablo Iglesias como mucho balbucea un: “Ya sabéis de dónde vengo”, pero no se moja ideológicamente. Recupera aquel lema del 15M “Somos el 99%”. Cosas de políticos que campan por el batiburrillo, a la búsqueda del voto despistado, pero la realidad que yo he conocido, a un señor huérfano de voto que como demócrata activo acudirá a las urnas y que lo hará con una pinza en la nariz y a alguien que no le representa. Somos muchos los que creemos en una España progresista sin complejos, en una izquierda sin concesiones a los nacionalistas. Debemos saber unirnos, aunque solo sea para que este señor de L´Hospitalet vote orgulloso.


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