Pasar una tarde en una carpa es una experiencia con muchas facetas. Puede ser terrorífica (a veces resulta un deporte de riesgo), aburrida (si ningún paseante se interesa por lo que se expone), exasperante (si se te acerca alguien que, con voluntad pedagógica, quiere aleccionarte – desde su superioridad moral – sobre lo equivocadísimo que estás). Pero, sobre todo, siempre, siempre, es un escaparate abierto a la diversidad de la naturaleza humana.
El 12 de octubre, con motivo de la Fiesta Nacional (que en Cataluña tiene carácter reivindicativo), la Asociación por la Tolerancia plantó una carpa en la plaza de Cataluña. Entre las diversas personas que mostraron su interés por nuestra actividad, se acercó un viandante que me espetó de entrada esta frase lacónica y algo desafiante: “Yo no soy tolerante”. Le contesté con un aserto que gustó de repetir dos veces Fernando Savater en la entrega del Premio a la Tolerancia a S’ha acabat!, que había tenido lugar precisamente unos días antes: “El primer deber de la tolerancia es mostrarse intolerante con lo intolerable”.
Pareció aliviado y, ya sin suspicacias, se interesó por un folleto del Ciclo de Cine que va a tener lugar el sábado próximo en Barcelona. Le informé de que la Asociación lleva 21 años consecutivos organizando esta actividad en colaboración con la Fundación de Víctimas del Terrorismo. Que perseguimos el objetivo de dar apoyo a las víctimas, difundir el sinsentido de la violencia terrorista en una sociedad democrática y contribuir, en la modesta medida de nuestras fuerzas a reducir su apoyo social.
Después de mi explicación, repuso: “¡Ah, el terrorismo! Pero, ahora hay menos, ¿no?”. Ante esa respuesta, que revelaba una falta de información notable, pensé que tratar de hacerle ver porqué aún seguían vigentes los objetivos que nos propusimos era una tarea de titanes. De manera que le puse un folleto en sus manos y le despedí amablemente, agradeciéndole el interés mostrado e invitándole a asistir.
Si quieren saber más sobre la explicación con la que podría haber tratado de convencer a mi contertulio de que, pese al cese formal de la violencia, hay muchas aristas del terrorismo que es necesario limar para poder comenzar a pasar página, vengan el próximo sábado, a las 17:30h., al Institut Français de Barcelona (C/Moià 8, entre Aribau y Tuset).
Se proyecta una interesante película sobre lo difícil que es derribar los muros de los silencios y los sobreentendidos, un documental sobre el acoso y la violencia ejercidas sobre la librería Lagun y la presentación de dos libros recientes a cargo de sus autores: Inmaculada Fuentes, madre de uno de los guardias civiles agredidos en Alsasua y Carlos Fernández de Casadevante, catedrático de Derecho, huido de Vascongadas por causa de las amenazas del terrorismo y asesor de Dignidad y Justicia en uno de los últimos intentos de elevar los crímenes de ETA a los tribunales internacionales. Aquí la información completa de la sesión.
Esta es aún una de las tareas pendientes en la recuperación de una verdadera “memoria democrática”.
ASOCIACIÓN POR LA TOLERANCIA
NOTA: En estos momentos de crisis y de hundimiento de publicidad, elCatalán.es necesita ayuda para poder seguir con nuestra labor de apoyo al constitucionalismo y de denuncia de los abusos secesionistas. Si pueden, sea 2, 5, 10, 20 euros o lo que deseen hagan un donativo aquí.
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.















