Cuando una persona acude a un restaurante lo único que desea es comer bien y ser atendido en condiciones, pero eso para algunos en Cataluña pasa a un segundo o tercer plano, porque para ellos lo importante es el idioma.
En la comunidad autónoma catalana hemos llegado a estos niveles, bueno para ser sinceros es una inmensa minoría los que viven con dicha obsesión por temas idiomáticos, pero hacen mucho daño. En primer lugar porque se dedican a señalar a hosteleros que con sangre, sudor y lágrimas logran llegar a final de mes, y en segundo lugar porque están destrozando el catalán.
Dicen defender y querer al idioma regional, pero lo único que están logrando es que cada vez más ciudadanos lo vean como una arma partidista, antipática y arrojadiza, lo que hace que cada vez menos ciudadanos quieran utilizarlo.
Hoy queríamos denunciar el lamentable mensaje que ha colocado en redes sociales Jaume Fàbrega, un reconocido separatista. Es escritor y consultor gastronómico, según reza en su biografía de X. «Que nuevos restaurantes que se abren en Barcelona con el nombre en castellano nos muestra que el franquismo está bien vivo«. Lejos de alegrarse de que nuevos hosteleros levanten persiana en Barcelona, lamenta que sus nombres sean en español. Y así todo.

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