Durante los momentos más álgidos del ‘procés’, hubo gente que sugirió al Gobierno, entonces en manos de Mariano Rajoy, que invirtieran en Televisión Española en Cataluña para que fuera una alternativa a TV3. Algunos deseaban que TVE fuera una televisión que no fuera la otra cara de la moneda, porque no se planteaba una televisión pública que manipulara como TV3, pero desde el lado constitucionalista. La idea era que TVE en Cataluña fuera un medio valiente, plural y que desmontara las mentiras del relato secesionista, pero sin mentir, que es la forma habitual de trabajo en la televisión de la Generalitat.
Al final la revolución que necesitaba TVE Cataluña para que hubiera una alternativa pública y veraz a TV3 no se hizo. El PP sacó en esta ocasión su lado más cobarde, el que permitió que el separatismo le montara dos referéndums ilegales y que llevó al actual presidente del PP catalán, Alejandro Fernández, a pedir perdón por los errores cometidos en el pasado por su formación. Entre ellos, y esta es una opinión mía, el que acabamos de mencionar.
Todo el intento de intentar convertir a TVE en una alternativa plural y no sectaria a TV3 se quedó en un «ji, ji, ja ja» que no preocupara a los separatistas. Algún programa nuevo que no molestara mucho, muchas promesas de futuro y poco más. El PSOE no ha hecho más que seguir en esta línea, no crearse problemas con el nacionalismo catalán y aumentar la parrilla de TVE Cataluña con programas que molesten poco al separatismo.
Y por fin, hemos llegado al momento culminante que demuestra que todos aquellos que en su momento pensamos que TVE Cataluña podría ser una alternativa razonable al pozo propagandístico en el que se ha convertido TV3 fuimos y somos unos gilipollas. Atendiendo a la «pluralidad», al «interés informativo» y a lo que ustedes quieran en uno de esos espacios de la nueva programación de TVE Cataluña se entrevistará a Carles Puigdemont.
Ya hemos convertido TVE Cataluña no en una alternativa a TV3, sino en la misma TV3. Por mucho que la presentadora, Gemma Nierga, apriete a Puigdemont, va a dar igual. El medio, una vez más, es el mensaje, y el hecho que un fugado de la Justicia española, que alguien que está en busca y captura y no puede pisar el territorio nacional sea entrevistado en la televisión pública que pagamos todos los españoles es la enésima humillación a los catalanes que pensábamos que nuestro país, España, nos defendería de los golpistas y de los que intentaron convertir en ciudadanos de segunda a los catalanes no separatistas.
Que se dé voz en TVE, de manera respetuosa, a Quim Torra, a Pere Aragonès, a los líderes de la CUP es una obligación en una televisión pública que también pagan los secesionistas. Aunque los partidos secesionistas en «su» TV3 ignoren y desprecien a los catalanes no independentistas que la pagamos con nuestros impuestos. Pero lo de Puigdemont es una nueva bofetada a los que pensamos que nuestra Justicia merece un respeto.
Lo dicho, soy un gilipollas. Y parafraseando al gran José Antonio Labordeta se pueden ir a la mierda todos los que están convirtiendo a TVE en TV3 bis. De uno en uno, y por orden alfabético.
Sergio Fidalgo
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