Smiles borroka

Era de esperar. La que se ha pretendido vender como “revolución sonriente” ha acabado tornándose en lo que de facto, con la experiencia de muchos años, preveíamos.

En efecto, detrás de ese enfoque risueño se enmascara mucho odio y la violencia de una peligrosa turba a la que le sale de lo más profundo todo lo “aprendido” en las aulas, o al creerse las falsedades inoculadas con malicia al son de los medios de comunicación del Régimen fascista, abanderado por la inigualable TV3, de la mano de los canales radiofónicos adoctrinadores y con la comparsa de la prensa subvencionada, cuyas editoriales se ven supeditadas a la pleitesía hacia los que equilibran sus deficitarias cuentas de resultados.

No me cansaré de decir que son, sin duda, los dos grandes arietes en el llamamiento frentista a todo lo relacionado con el país que les vio nacer (les sugiero consulten su DNI). Y me permito reiterar que, si no se toman medidas o políticas de Estado que dejen de lado los evidentes complejos y sumisión, manteniendo la patética permisividad histórica de los diferentes gobiernos nacionales necesitados de un puñado de votos interesados y contaminados de maquillaje, la senda catastrofista seguirá, si cabe, in crescendo.

El interés por la difusión internacional de nuestro show, que supongo no nos habrá salido barato a los contribuyentes, les empieza a dar resultados. Era de esperar que, con el uso sectario de los recursos de todos y la lluvia de prebendas y mentiras para hacer verosímil la gran estafa que pretende el separatismo, tarde o temprano acabarían disfrutando de algún retorno derivado de aquellas personas faltas de profesionalidad, seriedad o sencillamente desconocedoras de la realidad que vivimos.

Es muy curioso ver como la fiabilidad de los europeos con mayor fama de cuadriculados, objetivos y perfeccionistas, se haya visto cuestionada o temblequee ante fallos que pueden adolecer de precisión germana. No entraré en más detalle, pero reconozco que hay decisiones que me hacen sentir vergüenza como ciudadano europeísta.

Desgraciadamente no solo hemos de digerir el uso mediático del circo separatista, a nivel doméstico y más allá de nuestras fronteras, también nos toca aguantar la imposición de la fuerza de la minoría social. Tanto es así que han logrado mutar una lacra, ya casi olvidada, renaciéndola en una nueva versión, la “smiles borroka”.

Sin duda un nuevo factor que incide a la hora de eliminar a nuestra comunidad de los grandes referentes en el emprendimiento, desarrollo y porvenir, algo de lo que Barcelona y su área metropolitana tabarnesa había hecho gala y era un verdadero orgullo para todos. Una vez más, los catalanes de bien que amamos de verdad nuestra tierra hemos de remar lastrados por los que hacen todo lo posible por arruinarla y hundirla.

La afectación de las reglas de convivencia, a colación de esas “sonrisas”, alterando la circulación en infraestructuras, agrediendo violentamente al que no les dora la píldora, o ensuciando con sus basuras lo que es de todos, no es más que la muestra de “no violencia” que algunos, a mucha distancia y, por tanto, desconocedores de primera mano de lo que acontece en estas latitudes mediterráneas, no ven o no quieren ver.

Javier Megino es vicepresidente de Espanya i Catalans

no recibe subvenciones de la Generalitat de Catalunya ni de otros organismos públicos.
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