En estos tiempos de pandemia, complejos y complicados, nada más desolador, a la vez que desesperante, que estar en manos de la improvisación y la ineficacia. Y, lo peor, la inexistente humildad para ser capaz de reconocer que la imprevisión ha sido quien ha llevado las riendas de nuestro presente y, por tanto, marcará nuestro futuro.
Con esta incapacidad de gestionar, a lo que se añade la olvidada autocrítica, vivimos los españoles desde hace unas cuantas semanas ya. Estamos como náufragos, abandonados a merced de las olas de la imprevisión, a ver hasta dónde nos lleva el viento y rodeados de muerte. Muchos creen, o quieren hacerse y hacernos creer, que un virus, convertido en pandemia, es incontrolable. Y, evidentemente, existe una parte de razón. Pero, seamos sensatos, las posibilidades de una pandemia siempre están, estuvieron y estarán; por tanto, el descontrol por parte de un Gobierno debería ser solamente un factor mínimo en toda esta ecuación y su capacidad de reacción debería haber sido clave.
En este estado de desolación, los mentores mediáticos nos instan a ser buenos ciudadanos. Y para ser un buen ciudadano, uno debe callar contra la izquierda, ¡siempre! Pero debe criticar a la derecha y al PP ¡siempre! En caso contrario uno se convierte en insolidario, agresivo, revolucionario y, por supuesto, “facha”.
Los altavoces mediáticos de la izquierda, creyéndose los únicos con crítica y moralidad, están imponiendo un silencio “solidario” que no es más que la obligación de los ciudadanos de callar ante la pésima gestión y la constante improvisación de este Gobierno. No es más que un silencio cómplice ante la falta de previsión, ante la falta de material para sanitarios y fuerzas y cuerpos de seguridad, ante la falta de test para controlar la evolución de la epidemia, ante la exposición al virus, continua y constante, sin medios de protección, ante la soledad de la muerte, ante la falta de una estrategia a corto y largo plazo, ante las muertes que podrían haberse evitado, ante el grave error del 8M que el Gobierno sabía.
Mientras los españoles debemos estar callados para ser buenos ciudadanos, nos hacen asistir a bochornosas intervenciones de ministros que no pueden explicar lo que sucede porque ni lo entienden; a discursos soporíferos, vacíos de contenido del presidente; a caceroladas dirigidas por los socios del gobierno contra el jefe del Estado, cuando no toca; a la donación de subvenciones a medios de comunicación en este momento de emergencia nacional; a la aprobación de reales decretos aprovechando ese poder absoluto; al manifiesto descontrol que supone el Estado de las Autonomías; a escuchar que desconocen cómo vamos a salir del confinamiento… en definitiva, a un secuestro lento de nuestra libertad.
Esta grave crisis de salud ha mostrado la verdadera cara de este gobierno, “políticos” no preparados, incapaces de gobernar para todos, carentes de autocrítica, que priorizan la ideología de extrema izquierda a las necesidades de los ciudadanos. Ninguno de sus miembros está a la altura de las circunstancias y no reconocerlo es una falta de responsabilidad absoluta. No se necesitan grandes dosis de lucidez para darse cuenta de que las cosas no se están haciendo bien, que llevamos seis semanas y todavía no hay test para todos ni mascarillas en condiciones, que el porcentaje de muertos por habitantes es demasiado elevado y que todavía nadie tiene un plan. Ante tanta incompetencia es necesario ese silencio más cómplice que solidarios, de todos aquellos que prefieren vislumbrar la realidad a través de un prisma.
Y ante tanto despropósito, siempre me hago la misma pregunta: ¿aquellos que piden ese silencio “solidario” exigirían lo mismo si el gobierno fuera del PP? Si la respuesta es afirmativa, entonces aceptaré ese silencio; en caso contrario, no me callaré nunca.
Vera-Cruz Miranda
(NOTA: En estos momentos de crisis y de hundimiento de publicidad, elCatalán.es necesita ayuda para poder seguir con nuestra labor de apoyo al constitucionalismo y de denuncia de los abusos secesionistas. Si pueden, sea 2, 5, 10, 20 euros o lo que deseen hagan un donativo aquí).
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.


















