Siempre nos quedará París

Volver a sentarse a leer en el Flore, cuando ya nadie lee en el Flore… Mi rincón favorito estaba ocupado, pero encontramos otro también confortable, que nos retrotrajo a ese París de los primeros años de la década de los 70, cuando el grupillo caíamos en tromba, bajando por el Boulevard Saint Michel hacia Saint Germain, para tomarnos un café (para más no nos daba el estipendio….), discutir el seminario del día y envidiar la suerte de los franceses que no tenían tantas estrecheces como nosotros para sobrevivir en esa ciudad que nos deslumbró, para bien y para mal. Leer, leer y leer era como una maratón inacabable, porque era necesario leer todo lo posible, sobre todo lo que entonces no podíamos encontrar en nuestras universidades, en nuestras librerías.

Volver a revolver los libros de viejo en el Saint Michel, los “Que sais-je?” que nos dijeron, por primera vez, qué era la democracia, el socialismo, el nouveau roman o el impresionismo… Continúan estando allí, a 0,20€ los tres ejemplares… Hacía tiempo que no volvía a aquel Quartier Latin de mis años jóvenes, pues las últimas veces que he estado en París me había limitado a hacer mi trabajo y regresar.

Hoy, en cambio, nos hemos tomado un día “de asueto”, en el que, con los de aquí, no podíamos menos que decirnos que cómo era posible que, después de tantos años, volviéramos a estar “en la resistencia”. Esta vez no contra un régimen dictatorial fundamentado en la negación de la democracia, sino contra un régimen que oprime bajo un uso falsario de la democracia.

No podíamos, hoy, lamentarnos de lo que el 68 había podido ser y no fue porque nunca nadie entendió de qué iba de verdad aquéllo. Hoy nos lamentábamos de que entendíamos demasiado de qué iba lo que nos ha caído encima. Que lo habíamos dicho por activa y por pasiva en todos los foros posibles… tan descreídos nosotros ahora, a estas alturas de la vida, de procesos románticamente revolucionarios que, introduciendo, como entonces, una nueva semántica, pretendían cambiar el mundo que nos rodeaba, sin ver que la pretendida revolución sólo iba a conducir a una ola de conservadurismo frente a la que hubo poco que hacer. Y que, sin embargo, no podíamos dejar de asumir, en sus postulados de cambio, si no queríamos frustrar el esfuerzo, este sí real, que en el interior se estaba haciendo, con poquísimos medios, en el trabajo, en la universidad, en las organizaciones civiles.

Hoy, el Flore, no transmitía aquella pasión contenida de los que íbamos y veníamos, que éramos conscientes de que la voz del exilio no vivía en la realidad de los hechos. Contenida, sí, porque ni podía desbordarse, ni podía ser abandonada. Hoy el Flore me ha recordado todo ésto. Nos ha recordado todo ésto. Porque hoy, algunos de nosotros, hemos tenido que volver a patearnos los rincones, sustituir la vietnamita por el blog y el Facebook, volver a tener que terminar las reuniones por la salida de emergencia de los tejados, volver a esquivar barricadas y volver a enfrentar el debate posibilista acerca de los objetivos y los métodos para hacer frente a esa fractura social (otra vez una fractura social) a que nos han conducido los planteamientos de las élites, de nuevo las élites… esta vez enmascaradas de una épica populista que esconde, bajo el lema de construir un nuevo estado, el propósito de mantener su hegemonía política, económica, social y cultural.

Recorrer, casi cincuenta años después, todos esos espacios perdidos en el tiempo, ver cómo han evolucionado, y constatar que por más que habíamos creído que la democracia, la libertad, la igualdad, se habían consolidado y podíamos dedicarnos a contribuir a su implantación en otros lugares, que ya las fronteras dejaban de serlo en nuestra Europa, estábamos volviendo al punto de inicio… no es que nos invadiera la melancolía (afortunadamente no nos va esa actitud) pero nos hacía darnos de bruces con una realidad tozuda que, a fuer de manipulada por el régimen, el actual régimen dominante en Cataluña, nos vuelve a obligar a entrar en la batalla dialéctica, para intentar visibilizar nuestro relato, aunque sólo sea con la palabra, en todos los foros a nuestro alcance.

Porque, al igual que en aquellos agitados años, los actuales no permiten que nos quedemos contemplando el Sena o lamentando los escasos medios de que disponemos. Igual que en aquellos tiempos, tenemos que volver a hacer de la necesidad virtud. Porque tanto ahora como entonces, se trata de una lucha por los principios.

no recibe subvenciones de la Generalitat de Catalunya ni de otros organismos públicos.
Si quieres leer nuestras noticias necesitamos tu apoyo.

DONA

Recibe las noticias de elCatalán.es en tu correo

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Información básica sobre Protección de Datos

  • Responsable: SERGIO FIDALGO.
  • Fin del tratamiento: Mantener una relación comercial y el envío de comunicaciones sobre nuestros productos y servicios.
  • Legitimación: El consentimiento del usuario.
  • Comunicación de los datos: No se comunicarán los datos a terceros, salvo por una obligación legal.
  • Derechos: Acceder, rectificar y suprimir los datos, así como otros derechos, como se explica en la información adicional.
  • Contacto: elcatalandigital.es@gmail.com.
  • Información adicional: Puede consultar la información adicional y detallada sobre Protección de Datos en Política de Privacidad.