Comprobamos ahora que el Rey podrá venir el próximo viernes a Barcelona acompañado del presidente Sánchez sin riesgo alguno para la convivencia. Porque esa fue la disculpa dada por el ministro de Justicia Juan Carlos Campo al veto para presidir los actos de entrega de despachos a los jueces en Cataluña: “no se debe a la seguridad del monarca, sino a elementos de convivencia como la eminencia de la sentencia o la proximidad del 1 de octubre«.
O sea, que la presencia del Jefe del Estado en Barcelona podría alterar la convivencia de Cataluña. ¡Increíble!
¿Se imaginan qué hubiera pasado si hubiera estado este gobierno en el poder el 3 de octubre de 2017? ¿El discurso del Rey hubiera sido posible? El único rasgo de autoridad del Estado y la única defensa cerrada de sus Instituciones democráticas, incluyendo la separación de poderes, no hubieran sido posible. Frente a eso, el gobierno de Sánchez se traga las amenazas nacionalistas y las empodera humillando al Rey y al propio Estado.
Nada de esto se podría entender sin la insidiosa influencia el PSC en la percepción filonacionalista de los dirigentes del PSOE. Su paciente toxicidad homeopática, envuelta en la mantequilla del catalanismo ha alterado por completo la mirada del PSOE de Cataluña. No lo olviden nunca, fueron los votos de Pascual Maragall los que pusieron a Zapatero en el poder, y ha sido Iceta el amanuense de Pedro Sánchez.
Desde aquel pasamanos donde Sánchez pretendió compartir con el Rey la posición institucional del Jefe del Estado, al veto de su presencia en la entrega de despachos a los jueces, solo han pasado unos meses, pero hoy todo el mundo percibe el deterioro de la figura del Rey como mero muñeco en manos del presidente del Gobierno. El deterioro de su figura es irritante, y de aquel ridículo espantoso que Sánchez protagonizó durante el pasamanos, ha pasado a ser el matón que no duda en humillar al Jefe del Estado y a la propia nación con tal de contentar a sus carceleros.
Se trataba de que los secesionistas reconocieran su agresión a la democracia. De que sus presos se arrepintieran de los actos delictivos cometidos. De que la chusma incendiaria que va por la vida calcinando la ciudad al grito de “las calles serán siempre nuestras” sintieran el peso de la Ley. O que el Gobierno de la nación se hiciera respetar e impedir que el relato secesionistas volviera a tener capacidad de intimidación, no de alimentar sus humos prohibiendo al Rey y menospreciando el discurso histórico que les puso en su lugar.
No hay palabras para definir a este narciso pagado de sí mismo. Sólo me salen insultos, pero ninguno suficientemente apropiado. Con lo rica que es la lengua española en tales menesteres. Hasta en eso nos ha dejado sin palabras.
Antonio Robles
(NOTA DE LA REDACCIÓN: elCatalán.es necesita su apoyo, en este contexto de grave crisis económica, para seguir con nuestra labor de defensa del constitucionalismo catalán y de la unidad de nuestro país frente al separatismo. Si pueden, sea 2, 5, 10, 20 euros o lo que deseen hagan un donativo aquí).
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.



















