Iniciamos el próximo domingo una de las pocas etapas políticas en las que los ciudadanos de a pie nos dejan participar y sin cobrar, faltaría más, que para eso ya tenemos a nuestros queridos políticos patrios. Disfrutaremos de tres elecciones seguidas: autonómicas vascas, autonómicas catalanas y parlamentarias europeas. Lo que a los que nos gusta mucho el ciclismo hemos bautizados como el Aubisque, el Tourmalet y Alpe d’Huez de las elecciones: uno tras otro. O si se quiere, en versión española y para que nadie se ofenda, podríamos hablar de escalar el Urkiola, el Port de la Bonaigua y los Lagos de Covadonga. Tanto da. Todas ellas montañas imponentes que producen jornadas ciclistas mágicas con resultados épicos e inesperados.
A las vascongadas le resta sólo una semana para poder ejercer el derecho a depositar el voto y desfacer entuertos. O crear de nuevos…. Vamos a intentar averiguar para qué va a servir su voto. Dicen las encuestas del PSOE de Tezanos (antes llamado CIS), que Bildu estaría décimas por encima de PNV y que podría ser la fuerza más votada. Eso sí, deberían contar con apoyo de un segundo partido para gobernar cómodamente si no quiere arriesgarse a un Gobierno frágil. Con ese resultado existe la teoría más “revolucionaria” y disruptiva de que PNV y Bildu formarían gobierno pues, entre los dos, suman mayoría amplia de tinte nacionalista. Pero también existe la teoría de que si hacen eso van a acabar a tortas como sus amigos catalanes de ERC y Junts, su alter ego, que se odian a espuertas.
Ante esa lógica del previsible no acuerdo nacionalista entre la izquierda radical, aunque edulcorada, y la “derechona” vasca de toda la vida, asoma la cabecita un tercer partido que no pinta nada en el País Vasco pero que siempre se apunta a la hora de aderezar sopas: el PSE, la versión semi-vasca del semi-Psoe. El partido del bocamoll (bocazas) portavoz de la Moncloa, Patxi López. Uno que, dicen, fue lendakari allá por 2009-2012, gracias a los votos de: PP y UPyD. No digo más que luego se me enfadan porque me sale “el pronto” de recordar lo del “pagafantas” Cirera en el Ayuntamiento de Barcelona y la liamos… Decía que el PSE tiene el condimento especial para todas las sopas y se muestra dispuesto a pactar hasta con la cabra de la Legión si fuera menester, a cambio del incondicional apoyo en la Moncloa a su Apolíneo presidente y al mantenimiento del sueldo de tanto socialista acostumbrado a caviar.
Desgraciadamente, Vox, PP y los eternamente cabreados y enfrentados Sumar es restar y Podemos es no podemos, no parece vayan a pintar nada en esas ecuaciones, si es que salen. Una pena porque algún jugador de primera más necesita el centro derecha vasco para poder ponerse ante el espejo del nacionalismo y de la izquierda. Por tanto, sólo queda responder a la gran pregunta: dado que el Psoe vasco va a, casi seguro, ser relegado a una lejanísima tercera plaza como invitado en la mesa, ¿a quién va a apoyar para la Lehendakaritza el divino Sánchez?, ese denostado luchador por la Paz mundial.
Si a los socialistas les da por apoyar a Bildu, la tercera generación de los blanqueados etarras, y regalarles el poder por primera vez en la historia vasca, ¿se va a quedar de brazos cruzados esa derecha representada por el PNV que tiene los sillones amoldados a su antojo desde el día que se inventó el Gobierno vasco? ¿Podrá Sánchez dormir tranquilo sabiendo que la espada de Damocles pende del techo esperando una posible moción de censura a la que se apunten los peneuvistas, tal como hicieron a Rajoy en su momento?
Pero y si los socialistas apoyan al PNV, queden primeros o segundos super ajustados, ¿estará de acuerdo Bildu en mantenerse sólo con el poder ya concedido en Navarra como suficiente caramelo tranquilizador? O, en caso contrario, ¿solicitará su correspondiente cuota en el parlamento y la sociedad vasca, según su más que buen resultado previsible, que sacie su sed de posicionamiento de poder y le ayude a demostrar ante su electorado que su voto sirve para algo?
En todos los casos el equilibrio de poder socialista en el Congreso se va a poner en evidencia a partir de la noche electoral del domingo que viene, día 21, con los resultados de las elecciones vascas. Hagan lo que hagan, digan lo que digan, deberemos estar muy atentos a las reacciones, las frases, las miradas o los desdenes de los dos actores principales: PNV y Bildu y del actor invitado: el Psoe de todas las sopas. Pero eso sólo será el aperitivo, tres semanas después vienen las catalanas. ¡Otro saco de palomitas, por favor!
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