El oso de la estación de esquí de La Molina, ‘liberado’ de lazos amarillos

 

La propaganda separatista no respeta nada y lo contamina todo, y se extiende por todas partes como si de una marea negra se tratara. El chapapote amarillo secesionista también llegó a una simpática estatua de un oso que está situada en una de las rotondas de acceso a la estación gerundense de esquí de La Molina, una de las más populares entre los practicantes de este deporte en Cataluña.

Por suerte, la Resistencia está siempre ojo avizor, y uno de sus miembros, Juan Carlos Segura, decidió liberar esta simpática figura de la contaminación amarilla, para que los catalanes de bien puedan disfrutar de su visión sin interferencias causadas por la propaganda secesionista, que ya no respeta ni las estatuas que deberían servir para solaz de los visitantes a esta instalación especializada en deportes de invierno.

Seguramente los propagandistas secesionistas volverán con sus lazos amarillos, y la Resistencia volverá, con tenacidad, a actuar, para limpiar la vía pública de símbolos de exclusión. Porque los lazos amarillos ofenden a los millones de catalanes que piensan que España es un Estado de Derecho en el que no hay presos políticos, sino políticos en prisión preventiva dictada por un juez democrático.

La acción anónima de los miles de ciudadanos catalanes que forman parte de la Resistencia es indispensable para recuperar el espacio público para todos, y que deje de ser monopolio de los secesionistas, que se lo han apropiado como si fuera solo de ellos. De ahí que estos pequeños gestos, como librar a una figura de un oso de lazos amarillos, tengan tanta importancia.

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