‼️ ATENCIÓN: La Universidad Autónoma de Barcelona vuelve a permitir vejaciones del SEPC contra S’ha Acabat!
Han respaldado una “fiesta” en la que señalan directamente a nuestro presidente, @HugoEscarpa, de forma explícita.
Así actúa el “antifascismo” en la UAB. pic.twitter.com/8XJowniErh
— S’HA ACABAT! (@ShaAcabat) May 7, 2026
La Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) ha vuelto a convertirse en el escenario de una preocupante deriva sectaria. La asociación constitucionalista S’ha Acabat! ha denunciado una nueva campaña de hostigamiento permitida por las autoridades académicas. En esta ocasión, el foco de la polémica es la «Rectofesta», un evento organizado por el sindicato independentista SEPC.
El cartel promocional de dicha festividad no deja lugar a la imaginación ni a la libre expresión saludable. En él se utiliza de forma explícita la imagen de Hugo Escarpa, presidente de S’ha Acabat, para señalarlo ideológicamente. La estética del anuncio busca la intimidación personal de un estudiante por el simple hecho de defender la Constitución.
Junto a la fotografía de Escarpa, el nacionalismo radical ha colocado a dirigentes de VOX como Santiago Abascal e Ignacio Garriga, señalando también a estos políticos. Lo más alarmante de este episodio no es solo la agresividad de los radicales, sino la inquietante parálisis de las instituciones. El rectorado de la UAB, liderado por un equipo que debería velar por la seguridad de todos, ha optado por el silencio. Una vez más, la neutralidad institucional brilla por su ausencia en una universidad pública catalana.

Según ha denunciado el propio Escarpa, el Defensor del Estudiante se ha lavado las manos de forma vergonzosa. La respuesta recibida es que estos ataques «no son su problema» al tratarse de actividades entre asociaciones estudiantiles. Es una dejación de funciones inaceptable que abandona a los alumnos constitucionalistas a su suerte frente a la turba.
Mientras el SEPC goza de libertad absoluta para señalar a sus compañeros, S’ha Acabat se enfrenta a un muro burocrático constante. La entidad denuncia que la universidad les pone todas las trabas posibles para organizar cualquier acto democrático. Existe una doble vara de medir que asfixia a los jóvenes que defienden el marco constitucional en Cataluña.
Esta política de «brazos caídos» por parte del rectorado solo sirve para alimentar un clima de impunidad creciente. Si no hay consecuencias ante el señalamiento público de un alumno, el mensaje que se envía es muy peligroso. La UAB parece haber renunciado a ser un espacio de debate libre para convertirse en un feudo excluyente.
Es paradójico que quienes se llenan la boca hablando de derechos civiles permitan estas vejaciones en sus propias facultades. El Gobierno de la Generalitat y los partidos que sustentan al Ejecutivo miran hacia otro lado ante este acoso sistemático. La izquierda catalana, cómoda en su alianza con el separatismo, calla ante el matonismo ideológico en las aulas.
La educación pública no puede ser el cortijo de quienes utilizan el insulto y la señalización como herramienta política. Hugo Escarpa y los miembros de S’ha Acabat representan la resistencia cívica frente a un entorno hostil que cuenta con la complicidad del poder. La libertad en la universidad no se negocia, se garantiza con firmeza y autoridad.
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