Me sorprende, tras tantos años denunciando la opresión fascista del independentismo catalán que, por fin, acaben de entender los gobernantes que duermen por costumbre en Madrid, incluyendo inquilinos de Moncloa y Zarzuela, que la situación es insostenible. Pero cuando pensamos en la tensión existente no conviene olvidar la complicidad de los tradicionalmente conocidos como partidos de gobierno. No sería proporcional tildarlos como causantes de ello, aunque sí creo que merezcan su alusión como partícipes facilitadores de que el entramado paranoico-mediatizado del separatismo se haya expandido y muestre los actuales niveles de riesgo.
Soy uno más de los que, compartiendo una conciencia generalizada que va a más conforme pasa el tiempo, opina que deberían haberse tomado, ya hace años, decisiones que atajasen el problema en lugar de optar por la negación u omisión de medidas, demostrando vértigo, condescendencia o complejos ante el separatismo. Desde mi punto de vista no podemos mirar a otro lado al pensar que ambos partidos políticos tienen, sin duda, mucha parte de culpa de lo que ahora nos está pasando. Su connivencia ha permitido a los separatistas que campen a sus anchas y logren imponer un sistema social clientelar en el que la educación, la seguridad, el deporte, los medios de comunicación, la propia convivencia e incluso, muchas veces, la contratación laboral se fundamente en el odio a España y todo lo español, imponiéndose una seña de identidad garantizadora de la “integración” si se carece de escrúpulos y se traicionan apellidos o raíces personales.
Pero lo que de verdad duele es que toda esta concesión ha sido por lograr el acceso al poder, aprovechándose de la oscilante e interesada postura de un puñado de diputados “moderados” que permitía a unos u otros alcanzar mayorías. ¿Cuánto nos hubiese gustado a muchos y lo oportuno que hubiese sido un concepto de nación transversal que defendiese España por encima de todo?. Con esa visión alejada del “guerracivilismo” usado por algunos otro gallo nos cantaría.
Es de agradecer que surjan políticos críticos ante las evidencias de adoctrinamiento que llevan siendo el día a día en mi tierra desde que hacía la EGB. Y me quedo perplejo cuando se sigue en la dinámica de la negación de lo evidente, dándome la sensación de que la mayoría vive en otra dimensión. ¿De verdad que no se han dado cuenta de que la escuela en Cataluña es una herramienta de adoctrinamiento en el odio a España y el verdadero criadero de independentistas?
Bueno, pensemos en el futuro. Ante la inminente aplicación del artículo 155, con los problemas que ello traerá de la mano de los fanáticos radicales estelados, lo que compete es corregir de forma contundente y sin miramientos todos los errores que ha supuesto la descentralización en Cataluña.
Algunos llevamos media vida avisando de la situación en la escuela catalana y del evidente menosprecio de la lengua oficial en toda España. De la descarada postura en favor de los secesionistas de los medios de comunicación públicos que todos pagamos en Cataluña. De lo irracional de mantener un cuerpo policial que se ha vuelto reaccionario a cumplir la Ley y que se ha mostrado desleal, incluso con sus agentes de calle que se han avergonzado de sus mandos político-policiales, etcétera, etcétera, etcétera…
Tenemos una oportunidad de oro para empezar de cero y poner las cosas en orden ¿perderemos la oportunidad?, ¿nos temblará el pulso? Le pido a nuestros gobernantes que tomen nota y actúen como de ellos se espera.
Desde luego, eso de tocar la Carta Magna para darles oxígeno a los separatistas, tras todo lo que han liado y el follón generado, espero que sea un chiste.
La cárcel les espera.
Javier Megino es Vicepresidente Ejecutivo de Espanya i Catalans
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