Tras las elecciones madrileñas, y con el run-run de las negociaciones entre presidiarios para decidir el futuro gobierno autonómico catalán, vuelve otra la vez la matraca de los indultos para los dirigentes separatistas que intentaron acabar con nuestra democracia con un golpe de Estado que hubiera reducido a millones de catalanes a la condición de ciudadanos de segunda.
Los golpistas secesionistas que intentaron acabar con la democracia en nuestro país han de cumplir sus penas. Si consiguieran el indulto sería como reconocer que, al final, han ganado la batalla y que tenían razón. Y que harían bien en “volverlo a hacer”, porque el coste de intentar dar un golpe de Estado sería irrisorio. Penas reducidas, tratamiento penitenciario con tantos privilegios que hasta pueden negociar dentro de la prisión la formación de gobierno, sus partidos siguen en funcionamiento y bien regados con dinero público…
No se dejen llevar por los cantos de sirena de los que dicen que conviene “tender la mano” para “curar las heridas”. Los separatistas no tienen propósito de enmienda y siguen con su proyecto totalitario desde el gobierno autonómico.
Basta con ver como desde la Generalitat se malgasta millones y millones de euros en alimentar el ‘procés’, cuando el dinero público es más necesario que nunca para afrontar la espantosa crisis sanitaria y económica que vive toda España. Sobre todo, Cataluña, por la mala gestión de la Generalitat, que ha hundido la economía. ¡No queremos indultos! Ha de ser el grito que escuchen en La Moncloa. Que el PSOE tenga claro que lo repetiremos una y otra vez, para que no digan que no lo han escuchado.
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