Menos partidismo, más España

El 1-O comienza la Temporada 5 de la serie de más éxito virtual en la Televisió Pública de Catalunya, “El Prusés”. Narra la elaborada estafa que unos truhanes nombrados representantes de una masa social no mayoritaria que logran convencer a la minoría de que son lo más granado del sur de Europa y que si consiguieran separarse del parásito que les expolia presupuesto tras presupuesto no habría Baviera alemana, Lombardía italiana o bienestar nórdico que nos superara. Partiendo de este escenario, se han ido sucediendo durante las cuatro temporadas anteriores un sinfín de despropósitos, engaños y mentiras en clave tragicomedia que ha logrado hacer interactuar al público, dividir familias o enemistar vecinos y que en su enésima aventura promete una nueva vuelta de tuerca al concepto sobre el que gira el argumento principal temporada tras temporada, siglo tras siglo: la elegía de la derrota.

Pero como el resto somos quienes hemos de aportar orden a toda esta majadería, vayamos a ser serios. En primer lugar, y hablando del 1 de Octubre, no estamos en condiciones de asegurar que no habrá referéndum ilegal (el legal ya sabemos que no), ya que el 9N hicieron su fiesta ante la pasividad del Gobierno y cuando hoy escuchas a Rajoy y su corte decir que no lo habrá te vienen a la memoria sus proclamas en contra de la votación. Todos sabemos cuál fue el resultado: votaron. Me ofrecen menos confianza cuando también hoy día se cuestionan cumplir los acuerdos a los que llegaron con formaciones políticas para ser investido su líder presidente. Si en algo tan básico como la palabra ya te fallan, qué no harán por Catalunya, una tierra que históricamente les ha resbalado.

Tampoco estamos seguros que el PSC actúe como un partido leal a España. Ellos fueron quienes nos traicionaron, quienes nos dejaron solos en el inicio del ‘prusés’. De hecho en su retirada han tenido muchas bajas, algunos partidos creados por la disidencia nacionalista y un sinfín de acuerdos en poblaciones de Catalunya con las fuerzas que pretenden destruir nuestro país. No son los socialistas la mejor opción para apostar abiertamente con ellos, más preocupados últimamente en ampliar los puentes también con Podemos y sus marcas territoriales, amén de sonreír a ERC y pretender reeditar el tripartito. Solventes, como ven.

Y si el PP y el PSC no nos aportan seguridad y tranquilidad, qué decir de los morados, más preocupados en parecerse a la CUP y ocupar su espacio en Catalunya o en pretender mantener la crisis económica para sus cálculos electorales que en trabajar por el bien general de España. Su franquicia catalana, capitaneada por Ada Colau, ha conseguido lo que parecía imposible, que Barcelona sea una ciudad más, donde delinquir tiene protección (manteros, okupación, Arran…) y pagar impuestos persecución (terrazas, comercios, turismo…).

No parece que la Temporada 5 vaya a ser la última de este vodevil. Personajes salidos de ningún sitio y que hoy tienen un gran sueldo, viajan en primera, con platós y tertulias a las que acudir, difícilmente van a renunciar a su jardín de las delicias, sobretodo porque fuera de él está oscuro, hace mucho frío y a muchos no se les conoce otra habilidad.

La unidad de todas las fuerzas no nacionalistas daría un impulso definitivo contra el proceso separatista, pero la ciudadanía vive expuesta a demasiados intereses postelectorales que lastran una respuesta única y fuerte ante quienes pretenden la división y el frentismo. Nada le vendría peor al nacionalismo excluyente que la firmeza de toda la oposición en el Parlament y en el conjunto de España. Ninguna mayoría parlamentaria en Catalunya sobreviviría a eso. Y ese día España completaría su secular regreso al selecto club de los grandes liderazgos occidentales.

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