Cristina Pedroche no tiró de vestido de lencería fina para las campanadas de Antena 3, como en años anteriores, y para sorprender al personal se enfundó una armadura dorada con unos pechos metálicos que parecían los de la mítica ‘Afrodita A’, la robot que compartía aventuras con Mazinger Z.
El diseñador de la armadura tuvo fijación con las curvas de la Pedroche, porque el culo y los senos que esculpió en chapa parecía el sueño cibernético de algún friki amante de la ciencia ficción de serie B.
Pero dicha armadura es un buen espejo de la España que nos viene. Mucha fachada, mucha firmeza aparente, para acabar siendo un bluff, un engañabobos para tenernos distraídos mientras nos van soltando, uno tras otro, un buen número de spots publicitarios.
Así que lo mejor será dejar de ver el dedo, ergo las curvas metalizadas de la Pedroche, y fijarnos en la Luna que nos viene. El primer capítulo, el 7 de enero, que no es San Fermín, pero puede significar el San Martín para buena parte del constitucionalismo catalán si se nos viene encima todo lo que se está filtrando a la prensa.
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