Los Mossos, bajo sospecha

Lo que podría ser una rutinaria quema de documentos, ante la sombra de la sospecha que ha caído sobre los Mossos d’Esquadra tras su más que discutible cumplimiento de las órdenes judiciales en la jornada del 1 de octubre, se ha convertido en un episodio de tensión entre la policía autonómica y el Cuerpo Nacional de Policía.

La jueza de la Audiencia Nacional Carmen Lamela ha acordado, a instancias de la Policía Nacional, aprehender los documentos que los Mossos transportaban en una furgoneta con la intención de destruirlos en la incineradora de San Adrià de Besòs.

La magistrada ha adoptado esta decisión a petición del CNP, que le comunicó la existencia de tres vehículos en cuyo interior había información que, sospechan, podría estar relacionada con la investigación abierta por un delito de sedición, que la juez Lamela instruye, o con la posterior celebración del 1-O.

El prestigio de los Mossos ha quedado tocado, ante los ojos de buena parte de la ciudadanía, la Justicia y los otros cuerpos policiales. Urge una renovación de sus principales mandos para que deje de ser una policía política al servicio del nacionalismo y pueda recuperar su credibilidad. La destitución del director general, Pere Soler, es una buena noticia.

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