
Los Mossos d’Esquadra no han hecho cumplir las órdenes de la Justicia y han permitido que se vote en centenares de locales en toda Cataluña. Se han limitado a personarse, levantar acta y han permitido continuar con el operativo de la consulta ilegal.
Solo en algunos centros electorales, como en la Escuela Nausica de Barcelona, los Mossos d’Esquadra han incautado las urnas. La Guardia Civil y la Policía Nacional se ha tenido que desplegar en el territorio ante la falta de disposición de los Mossos para impedir la celebración de un referéndum suspendido por el Tribunal Constitucional.
En otro orden de cosas, la Generalitat ha cambiado a última hora las reglas del juego y ha anunciado a 45 minutos de la hora de apertura de los colegios que los 5,3 millones de catalanes podrán votar en cualquier local de su zona a través de un censo universal.
Con esta medida se permite que los ciudadanos que deseen desafiar la ley puedan votar pese a que sus colegios se hayan mantenido cerrados o que hayan sido precintados.
Es un operativo similar al de la consulta del 9N, con una junta electoral central y un censo global. El sistema se fiscaliza, presuntamente, a través de una aplicación móvil del teléfono que los responsables de las mesas han de descargarse y que, teóricamente, permitirá asegurar que cada ciudadano vota una sola vez.
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