Pablo Llarena, magistrado del Tribunal Supremo, ha rechazado la entrega a España del expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont solo por el delito de malversación al retirar la euroorden que pesaba contra él.
Esta decisión abre la puerta a que el prófugo de la Justicia Carles Puigdemont permanezca hasta veinte años fuera de España. El juez del Supremo responde con esta acción a la resolución de la Audiencia Territorial del ‘land’ germano de Schleswig-Holstein.
Este tribunal alemán hace una semana decidió a favor de la extradición de Carles Puigdemont por un presunto delito de malversación de fondos, pero no por uno de rebelión, tal y como solicitaba Pablo Llarena.
El magistrado del Supremo ha notificado en un auto que retira la orden europea de detención que pesa sobre Carles Puigdemont.
Esto significa que el ex presidente de la Generalitat permanecerá en libertad, pero no podrá regresar a España ya que sería automáticamente arrestado al estar vigente la orden de detención nacional.
Puigdemont no podrá pisar territorio nacional hasta pasados un mínimo de veinte años, que es lo que tarda en prescribir el delito de rebelión.
La Fiscalía del Tribunal Supremo ha defendido que con su decisión de entregar a Carles Puigdemont a España por malversación pero no por rebelión, el tribunal alemán ha asumido funciones de enjuiciamiento atribuidas por la ley al Supremo.
Y asegura que esta situación «dificulta notablemente la posibilidad de reconocer efectos jurídicos a semejante decisión».
Los fiscales afirman que esa decisión de los jueces germanos supone un «incumplimiento» del marco jurídico europeo y no puede condicionar «la mayor o menor relevancia penal de los hechos» ni la calificación jurídica de los mismos, ya que es competencia de los tribunales españoles.

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