Siempre he considerado que la política práctica y la ideológica se asemejan a una silla en la que se asienta la nación. Evidentemente si falla una de las cuatro patas, la silla no se sustenta. Estas cuatro patas son: la unidad nacional, los valores morales, la justicia social y la economía pujante.
Evidentemente, si estas cuatro realidades desembocan en cuatro resultados efectivos, la nación sustentada se encontraría en una situación óptima. Así si la unidad nacional está preservada, los valores éticos y morales respetados, la justicia social garantizada y la economía está en auge, se podría decir sin ningún género de dudas que el país y su sociedad está en la mejor de las situaciones, en una realidad política y social de prosperidad.
Esta cuestión que a simple vista parece muy sencilla de entender, se difumina cuando los partidos políticos, que son en definitiva los que nos gobiernan, no asumen alguna o algunas de estas cuatro ideas, dejando coja la silla nacional. Vemos así como Unidas Podemos, si bien tiene una buena percepción de la justicia social, es incapaz de entender lo que es la economía de mercado, no tiene asumido el concepto de unidad nacional, con su fomento de referéndums por la independencia en Cataluña, y lo que ellos entienden por principios morales son muy discutibles, cuando abogan por políticas contrarias a la familia, la naturaleza humana, la vida o la religión entre otras.
Por lo que respecta al PSOE, hemos de referir que asumen el concepto de unidad nacional y de justicia social heredado de la socialdemocracia histórica, pero como Unidas Podemos carecen de valores morales, y por lo que respecta a la economía, sus características y cíclicas políticas basadas en subidas de impuestos han demostrado con creces en todos los gobiernos socialistas que la economía siempre ha ido a peor.
Si nos vamos al centro-derecha, Ciudadanos es un partido liberal que dentro de la ideología del liberalismo, tiene asumido el concepto de unidad nacional, y su foco de atención está centrado exclusivamente en la marcha de la economía, pero desmarcándose de las desigualdades sociales -conducta ésta típica del liberalismo- es ajeno a cualquier sensibilidad relacionada con los principios morales y religiosos.
En la misma línea su hermano, el Partido Popular, también sostiene el principio básico de la unidad nacional, y sus políticas han demostrado que en el campo económico las cosas las han hecho razonablemente bien, aunque la buena marcha de la economía ha dejado amplios sectores sociales en el ámbito de la pobreza, como ocurre en países como Estados Unidos regidos por políticas económicas similares. Ante esta situación sienten una indiferencia por las desigualdades sociales, y por lo que respecta a los valores morales, éticos y religiosos, se manifiesta ante sus acólitos que defienden esos principios, pero cuando gobiernan no hacen nada en ese sentido, quedando todo en mera palabrería.
Afortunadamente en España existe un nuevo partido que sabe conjugar perfectamente la unidad nacional, los valores morales, la justicia social y la economía pujante, pero no voy a ser yo quién diga su nombre.
Juan Carlos Segura Just
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