Debido a mi trabajo frecuentemente entablo relación con extranjeros, con los que dada mi condición de catalán, siempre me preguntan qué es lo que está pasando en Cataluña. A priori su posición es favorable a la independencia, porque todas las personas tienen una tendencia innata a simplificar las cosas, dejándose llevar por el axioma simplista de que si un pueblo quiere la independencia, que vote en un referéndum y se le conceda.
Ante este pueril razonamiento, cuando los primeros guiris me hacían esta pregunta yo me enrollaba con la historia y con cuestiones políticas, pero comprobé que no les sacaba de sus trece, de permitir una cosa tan simple como que la gente vote, y que decida independencia sí o no. A partir de aquí decidí afrontar este razonamiento pueril con cuestiones fáciles de entender, y por ello empecé a elaborar lo que yo denomino «las cinco pugnas», que explica el enfrentamiento que se está produciendo en Cataluña entre los propios catalanes.
La primera pugna es un enfrentamiento entre los ricos contra los pobres, y obedece a lo que ocurre en muchos países como por ejemplo Italia, cuando las regiones ricas del norte, no quieren soportar lo que ellos consideran una carga de las regiones del sur, menos desarrolladas. Esta es la base secular del nacionalismo catalán, que evidentemente agrede al principio de solidaridad y de hermandad entre los pueblos, que si bien se ha de reconocer que en la primera mitad del siglo XX, Cataluña era la locomotora económica de España, hoy en día hay varias regiones que ya la han superado.
La segunda pugna es la de superiores contra inferiores, y se sustenta en los principios etnocéntricos y supremacistas del nacionalismo catalán, que sostiene que los catalanes, simplemente por el hecho de serlo, son más inteligentes, emprendedores y trabajadores que el resto de los españoles. Según esta visión netamente racista, los inmigrantes que llegaron a Cataluña durante el siglo XX, han superado su manifiesta inferioridad cultural, si se han integrado en la catalanidad, aprendiendo como premisa inicial el idioma, y como premisa final de este proceso de catalanización, han debido de abrazar las tesis separatistas. Si estos charnegos han completado este proceso de integración, superando su burda hispanidad, han podido convertirse en catalanes superiores.
La tercera pugna que es la de honrados contra ladrones, viene referida a una corrupción endémica de la clase política catalana, que forjada en la etapa pujolista, quiere tener las manos libres para manejar a su antojo todo el dinero público que circule por Cataluña. Evidentemente estos políticos nacionalistas, perciben como una amenaza a sus intereses, a los Tribunales de Justicia españoles, a la Agencia Tributaria, al Tribunal de Cuentas, a la Policía Nacional, a la Guardia Civil, y evidentemente a una prensa madrileña, que al no poder subvencionar, no está amordazada como la de aquí, que sólo publica los casos de corrupción cuando ya son manifiestos y la justicia ha actuado, o la prensa española los ha denunciado previamente.
La cuarta pugna, y aquí debo de reconocer la especial sensibilidad de mis interlocutores extranjeros, es que en Cataluña hay un enfrentamiento de los violentos contra los pacíficos. Siempre he sostenido la tesis de que el violento es más violento, cuando bajo un cinismo descarnado se hace pasar por pacífico, como aquel lobo que se viste con la piel de una oveja. Aquí se nos transmite permanentemente el mensaje de «la revolució dels somriures», en que el movimiento independentista es pacífico y democrático. Sin embargo un reciente y exhaustivo informe publicado por el Observatorio Cívico de la Violencia Política en Cataluña, ha acreditado que el 91,5% de los actos violentos que se producen en la Comunidad Autónoma Catalana, provienen del nacionalismo. Recientemente se ha detenido a un comando terrorista que pretendía realizar actos de estragos y sabotaje con explosivos. En este caso, mientras el Parlamento y los partidos políticos vascos, con la excepción de la entonces Herri Batasuna, condenaron siempre el terrorismo de ETA; aquí en un gesto que ha desvelado su auténtica imagen, los partidos separatistas quitándose su piel de cordero, han apoyado a estos presuntos terroristas.
La quinta pugna es una derivación de las cuatro anteriores, y bajo un prisma maniqueista sostiene que todo lo que está ocurriendo en Cataluña, se resume en una lucha entre el bien y el mal. Los separatistas han generado un mal en Cataluña que se ha traducido en un enfrentamiento irresoluble de la sociedad, familias divididas, la economía destrozada, las empresas evadidas, la pérdida del poder adquisitivo de los catalanes, pero todo esto parece que no les importan nada porque su único objetivo es conseguir la ansiada independencia.
Cuando explico estos cinco argumentos a mis amigos extranjeros, al final, contrariados, acaban diciéndome todos: «Quitaros a esta gente de encima». Y el otro día uno de ellos refiriéndose al juicio del procés en el Tribunal Supremo, me dijo: «Si dicen que no han hecho nada, ¿cómo es que dicen que lo volveremos a hacer?».
I don’t understand.
Juan Carlos Segura Just
Doctor en Derecho
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.


















