Con España en llamas, sufriendo el abandono y cuidado preventivo de nuestros bosques junto a la falta de cumplimiento de un Gobierno miserable al que le pierde la palabrería y luego no cumple lo que promete, ya empiezan a salir a la luz los principales palmeros de Sánchez para dar la nota y sacar provecho de estos duros momentos haciendo lo que mejor saben: mentir, insultar y ejercer de lacayos útiles mientras el jefe supremo calla para evitar más condena social personalizada añadida a la que supone tener a su mujer, hermano y partido al margen de la ley.
Sin que sepamos nada de la llegada del nuevo equipamiento para combatir el fuego, que fue un compromiso del gobierno en el año pasado, con la compra de siete nuevos hidroaviones de última generación para mejorar y ampliar la flota disponible, en una adquisición que ahora dicen que no está disponible por razones de precio y del proveedor sin querer reconocer que puede ser por la falta de presupuestos o, sabiendo cómo funcionan en el PSOE, que se esté negociando el porcentaje de la mordida, los bufones sanchistas se escudan en lo absurdo para señalar al de enfrente. Les cuesta reconocer que, si de verdad hubiese habido un contrato de compra formalizado y cierto, dicha provisión de equipamiento debería ejecutarse o exigirse.
Si las comunidades tienen que ponerse las pilas gastando para el cuidado preventivo y no cumplen, lo que también les hace en parte responsables de la dimensión del destrozo, su incapacidad se uniría al argumento que plantea la posibilidad de pasar página y abandonar un modelo de Estado absurdo, costoso e inoperativo, que no aproxima la administración a la ciudadanía ni mejora sus condiciones. Pero, en lo que afecta a soluciones que requieren el manejo de gran equipamiento, ya sea aéreo, el ejército o maquinaria pesada, toca remarcar la culpabilidad ministerial. Otra vez queda demostrada la miseria de Sánchez y los suyos, al no cumplir lo que venden a la opinión pública para intentar apuntarse el tanto con medidas propagandísticas que acaban siendo papel mojado.
Estamos hartos de escuchar que el apagado cuesta cinco veces lo que supondría el cuidado preventivo, por lo que todo esto es surrealista teniendo tanta gente aburrida cobrando subvenciones sin dar palo al agua. Y, como dicen, si las comunidades no hacen bien su trabajo la solución es muy fácil, se da carpetazo a tanto gasto en políticos inútiles. Lo evidente es que estamos en manos de un gobierno central lleno de parásitos, de falsos y de vividores, sin valentía para tomar medidas contundentes. Debemos pasar página cuanto antes a todo el bochorno que supone la política sanchista y liberar a España de esta perdición que la va a dejar en tantos sentidos irreconocible tras su paso.
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