En esta ceremonia de la confusión provocada por un presidente de Gobierno que ha cometido alta traición no va a desorientarnos ya más a los españoles de cualquier pensamiento tras ocho años de mentira, vileza e ignominia. Jamás se produjo esto en España y, encima, utilizando la democracia para pervertirla y transformarla en una “dictademocracia”, sin duda un nuevo concepto político donde un dictador perverso y sin escrúpulos, discípulo del proxenetismo, se aúpa al poder gracias a la democracia para, de inmediato, deshacer todos los contrapoderes y, por supuesto, terminar con las normas democráticas y sus usos y costumbres, inmovilizándola, bloqueándola y secuestrándola.
Ceuta es ya el triple salto mortal, tras los pactos con golpistas y terroristas, indultos y amnistías contra derecho y ataque frontal a la judicatura; también prescindir del Parlamento y, por tanto, laminar los fundamentos del Estado de derecho y la democracia. Ceuta es la permisividad absoluta, por acción y por omisión, combinadas, para la invasión de nuestra nación, y ello propiciado por el Gobierno, por la más vil traición de un Gobierno.
Este imberbe análisis de si había o no informes y, una vez que existen, de si dicen lo que dicen o no dicen lo que dicen, es una auténtica y perversa excusa sin fundamento alguno y solo para tratar de despistar no sé a quién. Los informes, evidentemente, son demoledores y sin interpretación alguna sobre la extrema gravedad que determinan y, además, constituyen la prueba inequívoca de la traición del presidente del Gobierno, negando incluso a su ministra de Defensa la notoria realidad y verdad.
Pero es que no hacía falta ningún informe para saber que la invasión fue evidente por las cerca de dos mil personas que en los quince días antes entraron en Ceuta y la avalancha imparable del 30 de julio, con vídeos que han podido verse en el mundo entero de camiones y camiones con personas hacinadas, camino de la invasión. Pero es que el presidente Vivas avisó de esa invasión días antes y volvió a avisarlo hasta en las últimas horas previas. ¿Qué broma es esta de un presidente de Gobierno enloquecido que transforma la realidad y que ni siquiera quiere coger el teléfono a Vivas días antes, negando adrede la evidencia y teniendo delante de él los informes demostrativos de lo que iba a ocurrir? No es que tome decisiones equivocadas o contrarias a la lógica… Es que niega la realidad a sabiendas de su existencia, transformando los hechos incontestables en supuestos inexistentes y así aplicar decisiones no solo inconexas, sino puramente arbitrarias, teatrales y, además, perversas, sin importarle un milímetro el daño y la injusticia que esos caprichos esquizofrénicos puedan originar en los ceutíes.
¿Qué se puede esperar de un presidente de Gobierno que anteayer, día 9, dice que “Ceuta tiene que asumir una realidad estructural con miles de migrantes, y que no son invasores”, pero el pasado 31 de julio denuncia en Ceuta “una violación de la integridad territorial de España”, tras lo ocurrido el día anterior?
Lo dije el mismo 31 de julio. Esto es una invasión admitida y asumida por el presidente del Gobierno, asumida y admitida la cabeza de puente de entre 10.000 y 20.000 personas que permanecen en Ceuta sobre las 80.000 o 100.000 que la invadieron previamente, respondiendo a una estrategia militar, y que quiere desestabilizar a la población ceutí, hacerla desaparecer de sus casas, miedo a enfermedades varias, miedo a ejercer su trabajo, libertad y seguridad y, en definitiva, un plan perfecto para hacer rendir a una ciudad. Una invasión asumida incluso por decreto de cuatro meses, dando por hecho esta invasión.
El ejemplo de los ceutíes, convocándonos a todo el resto de españoles el pasado día 2 en una manifestación de todos los españoles, con millones de personas en todas las ciudades y pueblos de España, independientemente de ideologías, en defensa de Ceuta, ha sido histórico, sin que el Gobierno haya querido escuchar. Y el próximo 26 de este mes más españoles, desde Madrid, vamos a devolverles ese esfuerzo heroico que están haciendo en una Marcha por la Dignidad y en defensa de Ceuta y de toda España. Ceuta y España están siendo asediadas por su propio Gobierno y los españoles hemos dicho que no vamos a transigir y vamos a desobedecer democráticamente a un Gobierno que nos ha traicionado y ha renunciado voluntariamente a la obediencia debida.
Amalio de Marichalar. Conde de Ripalda. Soria, 11 de septiembre de 2026
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