En este artículo de opinión no defenderé a nuestras Fuerzas Armadas porque no lo necesitan. Esta perfectamente acreditada su profesionalidad y compromiso con la sociedad y la democracia en España.
Intentaré reflejar el nivel de absurdo que representan los secesionistas catalanes cada vez que necesitan la ayuda del Ejercito español.
Desde los dirigentes políticos, que ni están ni han estado a la altura de sus cargos institucionales, a toda la secta de acólitos hiperventilados que vierten su odio existencial con nuestros militares: cuando vienen a ayudar. Repito: cuando vienen a ayudar, y añado: a petición de los propios secesionistas.
En cualquier país de Occidente esta gente no gobernaría instituciones ni sería tomada en consideración en ningún foro, pero poderoso caballero es don dinero. Y mientras tengan las llaves de la caja económica (medios de comunicación, funcionarios, empresarios, etcétera) les reirán las gracias.
Queda claro que la expresión: es de bien nacido ser agradecido, no va con ellos y sobrepasan los limites del absurdo con sus teorías de la conspiración en relación a los incendios descontrolados en Cataluña.
Incendios descontrolados anuales, a ver si lo recuerdan, y que cada año colaboran en sofocar los mismos: los militares españoles y preferentemente la Unidad Militar de Emergencias (UME).
Los desplantes a nuestras Fuerzas Armadas por parte de los secesionistas en el poder y el sector radical de izquierdas que lidera En comú podem son constantes. Igual no se han enterado a estas alturas de la historia mundial que el arte de la diplomacia sin unas fuerzas armadas eficaces detrás es bastante menos arte y diplomacia.
Nosotros personalmente hemos padecido esa pasión de los secesionistas por insultar y denigrar a los “otros”, a los denominados peyorativamente españoles o “ñordos” (como si ellos no lo fueran). Simplemente por recordarle en un tweet a la señora Laura Borràs que debería agradecer al Ejército su ayuda.
A algunos no les gustaron las formas de nuestro tweet porque, supuestamente, hay que tener un respeto institucional a una casta de políticos secesionistas que, igual todavía alguien no lo sabe, son personas radicales, que llevan años saltándose la legalidad vigente, gastándose el dinero de todos en sus preferencias ideológicas, cobrando sueldazos, acusando de fascismo a discreción, señalando públicamente al disidente, sancionando y persiguiendo a los funcionarios “díscolos”, en resumen: practicando la coacción social y destruyendo los lazos de unión en la sociedad catalana.
Pero nuestro tweet consiguió el objetivo y comenzaron más políticos secesionistas a agradecer, en cascada, la ayuda de la UME.
A posteriori se dio el hecho diferencial catalán: el absurdo. Porque los propios políticos secesionistas que han generado esta división social fueron insultados y castigados en redes sociales por sus acólitos ya que nos contestaron al tweet y agradecieron la ayuda militar en lengua española.
Este es el nivel actual de la comunidad autónoma de Cataluña, con unas personas que ejercen de cargos públicos politizados, que son incapaces de prever recursos y efectivos para la extinción de incendios, con unos cuerpos de Bomberos y agentes rurales absolutamente politizados y que TODOS están continuamente difamando al Estado español y a sus Fuerzas Armadas hasta que vuelven a necesitar su ayuda.
Y como siempre, acude el Ejército, sin dudas ni preguntas, raudo, veloz y operativo para ayudar. Por eso: La UME SIEMPRE SERÁ NUESTRA.
P.D: Esperando a que el Gobierno de la Nación recupere alguna de las instalaciones del Ministerio de Defensa, cedidas por intereses políticos pasados, y la comunidad autónoma de Cataluña disponga de un acuartelamiento de la UME.
David Hernández es presidente de Politeia
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