El cerco judicial y policial en torno al Palacio de la Moncloa vuelve a estrecharse de forma alarmante para el Gobierno de coalición. La Unidad Central Operativa de la Guardia Civil ha emitido un nuevo informe que dinamita la estrategia de defensa del jefe del Ejecutivo. Los investigadores confirman sin ambages que las siglas «P.S.» que aparecen de forma recurrente en las libretas de Leire Díez corresponden a Pedro Sánchez.
Los agentes de la benemérita han analizado con lupa la documentación intervenida a la conocida fontanera del partido oficialista. Las notas manuscritas revelan una intensa actividad destinada a controlar de forma opaca los problemas de la formación de izquierdas. El hallazgo deja en una posición insostenible al líder del PSOE tras sus reiterados intentos por desvincularse de la trama.
La confirmación de la identidad del presidente del Gobierno aparece recogida en un apartado policial de especial trascendencia institucional. Bajo el epígrafe sobre las actuaciones relacionadas con la magistrada Beatriz Biedma, los investigadores detallan los planes detectados en las agendas. Las anotaciones contemplaban opciones tan dispares como asumir la defensa de David Sánchez o personarse en la causa como acusación popular.
La clave del informe radica en el lenguaje cifrado utilizado por Díez en sus anotaciones personales de trabajo. La Guardia Civil subraya que en los cuadernos incriminatorios nunca se menciona de forma explícita al hermano del líder socialista. En su lugar, el texto se refiere habitualmente al sospechoso como «el hermano de P.S.», una fórmula que la UCO considera inequívoca.
Las conclusiones de la investigación apuntan a que el aparato del PSOE intentó dirigir la defensa jurídica en el juzgado de Badajoz. El objetivo prioritario de estas maniobras no era otro que desacreditar y destruir los procedimientos judiciales abiertos contra el entorno familiar. Santos Cerdán aparece señalado como el supuesto director de unas operaciones opacas destinadas a entorpecer la labor de la justicia.
La estrategia diseñada por Leire Díez para blindar al hermano del mandatario incluía diferentes vías de presión. El informe policial describe movimientos para conseguirle un letrado de confianza, personarse en el proceso o maniobrar directamente contra la jueza instructora. Estas revelaciones evidencian el nerviosismo de la izquierda ante la fiscalización judicial de las actividades de los allegados del líder.
El rastro de las siglas «P.S.» no es un hecho aislado, sino que se repite en varias páginas de la agenda intervenida. La anotación de mayor gravedad fija una cita directa bajo el epígrafe «reunión con P.S.» fechada a principios del año pasado. Esta constancia documental contradice de forma flagrante la versión oficial que intentaba situar al presidente al margen del escándalo.
El avance de las pesquisas policiales desmonta la versión que el propio mandatario defendió públicamente hace escasos diez días. El jefe del Ejecutivo negó tajantemente cualquier conocimiento o aval a las polémicas andanzas de la fontanera de su partido. Los nuevos datos de la Guardia Civil sitúan aquellas declaraciones solemnes en el terreno de la más absoluta inveracidad.
El escándalo político estalla en un momento de extrema debilidad para el Gobierno central, falto de apoyos parlamentarios estables. El presidente se verá obligado a rendir cuentas ante el Congreso de los Diputados a finales de este mes de junio. La cita parlamentaria obligará al líder socialista a dar explicaciones convincentes sobre unas siglas que amenazan su supervivencia en el poder.
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