Este pasado sábado el “factótum” de Esquerra Republicana de Catalunya, Oriol Junqueras, ponía bajo palio y nombraba como sucesor oficial a su “hereu” y actual President de la Generalitat, Pere Aragonés. Igual pensaron que sería el día idóneo para poner las tiritas a sus heridas “de guerra” y al mal rollo que generaba que el líder siguiera asomando “el hocico” poniendo en duda la capacidad de “el elegido”. Con tanto médico examinándose (fue el día de la prueba MIR) sacaron la conclusión que las tiritas debían traerlas desde casa y eso hizo Junqueras exaltando las virtudes del nuevo “Cèsar” de ERC al que le faltó tiempo para corresponder y agradecerle a Junqueras el favor indicando que “en la historia de Catalunya se leerán páginas gloriosas escritas por Oriol Junqueras”. Momento kleenex, sin duda.
Hasta aquí no puedo estar más que satisfecho pues he sido capaz de acertar una de mis apuestas personales siguiendo mis escasas dotes de adivino, que cuento por cafés, y no es otra que Junqueras dejaría su espacio como líder y cabeza electoral, antes de una supuesta amnistía, a su segundo y actual President del Govern. Era de lógica pensar que la vuelta de Junqueras a la primera línea sería más dañina que beneficiosa a corto plazo de cara al electorado catalán que necesita más estabilidad y menos mala leche. Además de que, en caso que ERC tuviera una bajada considerable en las próximas elecciones catalanas, siempre quedaría la alternativa de volver a recuperar al “gran líder” y apartar al actual President agradeciéndole los servicios prestados. Pura intuición.
Pero lo que si es todo un ejercicio de suposición es conocer el porqué els esquerrans han elegido un 20 de enero para proclamar a un candidato que ya es President. Resulta curioso sobre todo porque no paran de decir que las elecciones serán el próximo enero-febrero del 2.025. ¿A que parece que tenemos gato encerrado aquí? Existen varias alternativas y muchos movimientos estratégicos en la mano de Aragonés que es quien tiene la iniciativa y la llave para convocar elecciones.
La primera es que Pere Aragonès quiera “hacerle la cama” a Junts y el supuesto regreso de Puigdemont como “emperador” y candidato a las catalanas, en el caso de que la amnistía fuera aprobada con inmediatez, y adelante las elecciones a una fecha anterior a las europeas. Aunque el poso de mi café sigue diciendo que el candidato de Junts no será otro que Josep Rull. Dicen las malas lenguas que Erc las haría coincidir con las elecciones vascas y que llevan días negociando la oportunidad y conveniencia de ello. Eso haría que “por abril aguas mil” fuera el mes elegido. Las razones de tal decisión estratégica serían diversas y todas favorables a ERC: se sube a la ola de la encuesta del ICPS (encargada por la Diputación) que le proclama vencedor a una distancia considerable de intención de voto que Psc (castigado por la amnistía). Se enfrenta a un Junts sin cabeza de cartel definido y con un Puigdemont que tiene más rechazo que respeto y que pierde votos por su derecha “gracias” a la alcaldesa de Ripoll. Y serían muy felices pues también significaría que el Psc ya no podría “contra chantajear” como lo hace ahora en Cataluña, mientras Rufián sí les cobraría el pan en el Congreso cada día.
La segunda hipótesis, que es donde de verdad me juego el café, es el adelanto electoral a otoño (septiembre-octubre). Parece una fecha más lógica porque tanto su modelo de gestión como el presupuesto podrían ponerse en marcha y pactarse de cara a fin de año tras el resultado electoral, cosa que hasta ahora ha sido imposible. Además, pillarían el rebufo de dos supuestas derrotas socialistas en Galicia y en las elecciones europeas y crearían descrédito a los votantes dudosos de Salvador Illa y el Psc, logrando mayor peso en las negociaciones. Por el lado de su “íntimo enemigo” nacionalista daría un poco de aire para que se organice Junts pero, también, para que se organice Aliança Nacional (Silvia Orriols) y la Cup, que son los probables “ladrones de votos” del partido de Puigdemont.
La tercera hipótesis es la oficial a fecha de hoy: enero-febrero 2.025 donde todo continuaría igual de mal para ERC, mendigando a diario a los socialistas y a los comunes el voto un año más. Largo lo veo y más que difícil que aguante la presión un Govern tan débil de 33 diputados. Si sale ésta estoy pagando cafés hasta el día del juicio final.
Sin embargo, el motivo principal y la auténtica razón que hay detrás de esta decisión es que Oriol Junqueras entiende que “el tema amnistía” no estará solucionado antes del próximo año, debido a la oposición judicial que alargará los plazos y hará imposible presentarse a la presidencia de la Generalitat catalana, al pesar sobré él la inhabilitación temporal para cargos públicos. Lo que significa que Puigdemont, Turull o Marta Rovira, por poner algunos ejemplos, tendrán el mismo problema que Junqueras y no los veremos en las listas para las elecciones catalanas.
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