Hace unos días, conversando con un amigo independentista, insinuó que TV3 era una televisión plural y diversa que reflejaba la realidad tal y como era, haciendo caso omiso a órdenes políticas de la dirección de la cadena o de la propia Generalitat. Sin embargo, cualquier persona que haya visto un programa político de la cadena sabe que esa premisa es simple y llanamente falsa.
Gran parte de los medios de comunicación en Cataluña están, y han estado, tradicionalmente controlados por la Generalitat. Ya sea por su dependencia directa al tratarse de un medio público o, de manera indirecta, al ser beneficiarias de valiosas subvenciones y de la publicidad institucional que aquella otorga.
Pero si tuviésemos que destacar un medio de comunicación como el principal referente de apoyo al procés, este sería, sin duda, TV3. No quiero desmerecer el encomiable esfuerzo de otros medios por hacerse con este galardón, como los periódicos “Ara” y “El Punt Avui” o las cadenas radiofónicas “Catalunya Radio” y “RAC1”. Pero, en términos de share, difusión e impacto, sin duda TV3 representa la Biblia procesista.
TV3 se ha convertido en una “Conselleria” más. Quizá la más importante. Su director, Vicent Sanchís, es un hombre fuerte del procés al que le fue asignada la tarea de hacer de la televisión pública catalana el altavoz oficial del separatismo. Todos recordamos aquella entrevista a Inés Arrimadas en la que el propio Sanchís actuó de entrevistador, ejerció de juez y dio parte durante la misma, siendo reconocible por cualquier espectador que aquello no era una entrevista, sino un debate político.
No obstante, la politización de TV3 no proviene exclusivamente de su director. Gran parte de la estructura de la cadena es de corte independentista. Así lo demostró el periodista Jaume Vives al investigar a los presentadores de los programas de la cadena, comprobando que un 85,7% de ellos se habían pronunciado a favor de la independencia o de la libertad de los “presos polítics”.
La citada politización de la cadena la puede notar uno al mirar los informativos o cualquier programa político durante 5 minutos. En prácticamente todos los programas políticos se difunden las consignas del separatismo y de apoyo a los políticos presos.
Para más inri, hay programas que destacan por su “hooliganismo” contra España. Uno de los episodios más sonados fue la quema de una Constitución Española por parte de la presentadora Empar Moliner en su sección en el programa “Els Matins de TV3”. Otro momento digno de mención fue el blanqueamiento del terrorista de “Terra Lliure” y asesino del empresario José María Bultó, Carles Sastre, en el que se le calificó de un “Gran Reserva del independentismo” por parte del presentador Xavier Graset en su programa “Més 324”.
Dicho esto, estoy seguro de que todavía existen profesionales objetivos trabajando en TV3. Lamentablemente, cuesta encontrarlos ante tanto periodista de estelada.
La politización de TV3 es tan evidente que ya es reconocida por la gran mayoría de independentistas, cuyo argumento en defensa de la politización se suele basar en un tradicional “¿y TVE no está politizada?”. Otros, incluso, se jactan de ello: “és la nostra”. Les da igual que represente sólo al 47% de los catalanes porque, para muchos dirigentes independentistas, el otro 53% somos sólo españoles, colonos o, simplemente, malos catalanes. Nosotros no somos Cataluña. Cataluña es suya.
No sé si la televisión pública de Cataluña llegará a ser algún día un medio de información serio, objetivo y riguroso y pasará a representar al cien por cien de los catalanes y no sólo a aquel 47 por ciento. No parece muy probable a corto plazo, pero mientras no se produzca una reforma integral de aquella, seguirá siendo el cortijo mediático de los separatistas, un aparato de propaganda del procés.
Javier de Erausquin. Joves de SCC
[campana]
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