
La obsesión de los secesionistas con adoctrinar a los niños, sean propios o ajenos, es digna de estudio, y de denuncia.
Durante la pasada Diada miles y miles de niños fueron uniformados con símbolos separatistas, les pintaron la cara con ‘esteladas’ y les animaron a que formaran parte de la ‘kermesse’ de la ANC.
En centenares de colegios públicos y privados no faltan los símbolos secesionistas en pintadas a la puerta de los centros que nunca son borradas, en los tablones de anuncios, en las taquillas de los profesores, en las carpetas que lucen los docentes o en sus bolsas y, por supuesto, en su vestimenta.
En docenas de parques infantiles no faltan pancartas convocando a las manifestaciones secesionistas, o de «libertad presos políticos». O esteladas.

Y no hay ‘fiesta popular’ de los pueblos que domina el secesionismo que no cuente con algún payaso, grupo de animación o musical que no ‘entretenga’ a los niños con algún mensaje político. Y cuando no es el artista el que lanza las consignas, es el escenario el que está lleno de pancartas o esteladas.
Hemos de acabar con el adoctrinamiento infantil en Cataluña. Es indecente e inmoral. Y los secesionistas son especialistas en ello.
Comentario editorial de elCatalán.es
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