El tablero político en el Ayuntamiento de Barcelona comienza a moverse de forma definitiva. Junts per Catalunya ha cerrado el plazo para presentar candidaturas destinadas a relevar a Xavier Trias. Cuatro nombres han dado el paso al frente para liderar las siglas que ganaron las últimas elecciones municipales. El proceso evidencia que el espacio postconvergente busca un nuevo rumbo tras la jubilación de su principal referente en la capital catalana.
La lista de aspirantes refleja las distintas almas que conviven en la formación. Jordi Martí Galbis, actual presidente del grupo municipal, parte como el indiscutible favorito del propio Trias. Representa la línea más pragmática y ligada a la gestión tradicional de la ciudad.
Frente al continuismo de Martí se sitúa la diputada en el Congreso, Pilar Calvo. Su candidatura cuenta con el indiscutible respaldo del entorno más fiel a Carles Puigdemont. Calvo encarna el sector más marcadamente independentista y de confrontación con el Estado. Esta facción busca que la capital catalana recupere un papel activo en la agenda soberanista, alejándose del tono moderado de la etapa anterior.
La tercera en discordia es Glòria Freixa, actual secretaria primera del Parlament de Catalunya. Freixa llega al proceso avalada por un grupo significativo de diputados de la cámara catalana. Su perfil intenta aglutinar el voto de las bases parlamentarias e institucionales del partido. Aporta una experiencia legislativa con la que pretende ganar peso específico en una plaza tan compleja como Barcelona.
La gran sorpresa de última hora la ha protagonizado el abogado Jaume Alonso-Cuevillas. Tras un periodo de calculada reflexión, el ex diputado ha decidido sumarse a la carrera de las primarias. Cuevillas es un perfil mediático y vinculado históricamente a la defensa jurídica de los líderes del procés. Su irrupción añade un elemento de imprevisibilidad a una contienda que ya se preveía muy reñida.
El camino hacia las urnas locales no ha estado exento de sorpresas y renuncias significativas. Los exconsellers Jaume Giró y Josep Maria Argimon, nombres de peso en el sector moderado, decidieron finalmente no presentarse. Tampoco lo hizo Josep Rius, portavoz de la formación y claro favorito de la dirección del partido. Estas ausencias forzaron la activación de una maquinaria interna que la cúpula hubiese preferido evitar en favor de un relevo pactado.
El calendario de las primarias arranca de manera inmediata con la proclamación de los precandidatos. Los cuatro aspirantes inician ahora una intensa carrera contrarreloj hasta el 11 de junio para recoger los avales necesarios de la militancia. La normativa interna de Junts exige conseguir el apoyo explícito de al menos el veinte por ciento de los afiliados barceloneses. Esta criba inicial servirá para medir la fuerza real de cada sector sobre el terreno.
Una vez validados los avales, la comisión organizadora diseñará el formato definitivo de la elección. El reglamento prevé desde la proclamación directa por consenso hasta una votación pura y dura si se mantienen varios candidatos con apoyos sólidos. Si ningún aspirante se retira antes de tiempo, la campaña electoral interna se desarrollará a mediados de mes. Los afiliados tendrán la última palabra en unas votaciones que se celebrarán el 20 y el 21 de junio que medirán el pulso de la organización. La dirección del partido afronta el proceso con el temor latente de que la división interna debilite sus opciones de futuro. Una batalla cruenta en Barcelona solo beneficiaría a sus rivales políticos.
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