La maquinaria del nacionalismo catalán ha vuelto a activar su rodillo de exigencias identitarias, esta vez con la mirada puesta en el Vaticano. La inminente visita del Papa León XIV a Barcelona, programada para el próximo miércoles, ya cuenta con la habitual polémica lingüística que los sectores soberanistas e izquierdistas suelen espolear. Desde los altavoces de las instituciones locales se presiona para que el Pontífice bendiga la torre de Jesús de la Sagrada Familia utilizando el catalán, una exigencia que obvia la realidad práctica y la cortesía institucional hacia un jefe de Estado extranjero.
Ante este escenario de tensiones artificiales, la voz del sentido común ha surgido del lugar menos esperado por el relato oficial de la Generalitat. Faustino Mlewga, rector de la parroquia de Sant Agustí en el barrio del Raval, ha alzado la voz para poner un poco de cordura. En una reciente intervención en Catalunya Ràdio, el sacerdote ha cuestionado abiertamente las exigencias del nacionalismo, recordando que la lengua de acogida natural y accesible para el Papa en este viaje es el español.
El párroco del Raval fue directo y no se anduvo con rodeos ante los micrófonos de la emisora pública catalana. Mlewga calificó de irreal la petición de que el Obispo de Roma se exprese en catalán para contentar las cuotas políticas locales. Con una lógica aplastante, el sacerdote recordó que nadie es capaz de asimilar un idioma de la noche a la mañana, desmontando así la imposición de los sectores que pretenden instrumentalizar políticamente la figura del Santo Padre. «Uno no puede aprender una lengua en un día; además, estamos en España, y cuando alguien viene a España, sabemos bien que la lengua nacional es el español.»
La contundencia del párroco de Sant Agustí refleja una realidad que el actual tablero político catalán, a menudo amparado por la complacencia del Gobierno central, prefiere ignorar. León XIV domina el castellano, lo que le permite una comunicación fluida, natural y directa con la inmensa mayoría de los ciudadanos que saldrán a recibirle a las calles de Barcelona. Exigirle un sobreesfuerzo idiomático responde más a un complejo de autoafirmación partidista que a una necesidad pastoral o de respeto cultural.
El rector insistió en que la comodidad del Pontífice debe primar durante su estancia en la capital catalana. Para el sacerdote, es perfectamente lógico que el Papa recurra al español al saber que viaja a una nación donde este idioma le garantiza ser comprendido sin barreras. El intento de forzar un bilingüismo institucional en cada gesto de la agenda papal demuestra, una vez más, la rigidez de una agenda política obsesionada con la visibilidad del conflicto lingüístico.
A pesar de su firme postura, Mlewga no cerró la puerta a que el Papa decida tener algún tipo de atención o guiño hacia la lengua catalana durante sus discursos. Sin embargo, el párroco matizó de forma muy clara que cualquier palabra en catalán debe nacer de la estricta voluntariedad y generosidad de León XIV. Según sus palabras, se trata de una cortesía que depende exclusivamente de la predisposición del Pontífice, pero en ningún caso de una exigencia que deba reclamarse desde las instituciones.
El discurso de este sacerdote del Raval concluyó con un llamamiento directo a la empatía y la madurez de la sociedad catalana. Mlewga pidió comprensión hacia la dificultad que entraña expresarse en un idioma ajeno y reconoció que él mismo, a pesar de residir en Barcelona y entender el catalán, aún encuentra dificultades para leerlo con soltura. Sus palabras ponen de manifiesto que la convivencia lingüística real en los barrios barceloneses dista mucho de los rígidos laboratorios de ingeniería social de la izquierda y el nacionalismo.
NOTA: En estos momentos de crisis y de hundimiento de publicidad, elCatalán.es necesita ayuda para poder seguir con nuestra labor de apoyo al constitucionalismo. Si pueden, sea 2, 5, 10, 20 euros o lo que deseen hagan un donativo aquí).
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.


















